Las doctoras y el boxeador

Eduardo Pacheco
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El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Las doctoras y el boxeador
El debut de la Fiscalía General de Justicia no solo ha sido atropellado, sino francamente vergonzoso. Si esto fuera una pelea de box, la institución se fue a la lona en el primer asalto.
El manejo de su primer caso de alto impacto fue un fiasco absoluto; una combinación de negligencia criminal entre el Ministerio Público y el juez que obsequió la aprehensión.
Ahora, con un cinismo que asusta, pretenden que todo se olvide con una disculpa mediocre y un festejo por una libertad que nunca debió estar en duda. No hay nada que celebrar, salvo la confirmación de que la justicia en Tamaulipas se mueve a gatas.
Hablamos del caso de CARLOS, el boxeador y camillero acusado absurdamente de violar a dos doctoras en el Hospital Infantil. Tras días de infamia, un juez de control lo puso en libertad al admitir que no existía ni un solo elemento sólido para procesarlo.
Lo liberan mientras, en un acto de malabarismo retórico, la Fiscalía anuncia que “retomará” la investigación. ¿Cuál investigación? ¿La misma que fabricaron bajo presión?
La cronología del horror marca que el ataque ocurrió el pasado 30 de diciembre en un lugar que debía ser seguro. La FGJT, asfixiada por la presión mediática y urgida de un “chivo expiatorio”, ejecutó la captura el 9 de enero. Un juez, cómplice de la ligereza de la Fiscalía, dictó prisión preventiva contra un hombre cuyo único “pecado” fue estar en el lugar equivocado.
Mientras CARLOS se hundía en el Penal de Tamatán, sus compañeros del Hospital Infantil, su familia y sus amigos daban una lección de lealtad y resistencia.
Las protestas no se detuvieron: primero en un acto del gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, hasta marchas hasta la catedral del Sagrado Corazón y una caravana triunfal el día de su liberación. Sus allegados presentaron pruebas de su inocencia que la Fiscalía, en su ceguera voluntaria, decidió ignorar.
Finalmente, el cúmulo de evidencias a su favor fue tan aplastante que a la justicia no le quedó más remedio que soltarlo. Sin embargo, una disculpa no repara el daño. Intentaron destrozarle la vida a un deportista que entrena a niños y jóvenes, marcándolo con el estigma de violador. Fueron días amargos que ninguna frase diplomática puede borrar.
Y aquí viene lo más grave: ¿Dónde está la justicia para las verdaderas víctimas? Dos mujeres atacadas en su centro de trabajo y, a estas alturas de 2026, el culpable sigue libre. No hay detenidos, no hay expedientes sólidos y los avances son nulos, a pesar de que el agresor está identificado en videos. La inoperancia es total.
El trabajo de la FGJ y del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE) quedó en entredicho. Este caso desnudó el tamaño de una institución que urge de una purga inmediata; ya no pueden culpar al pasado por su propia incompetencia presente. Vienen expedientes mucho más pesados y, si no pueden con el caso de un camillero, difícilmente podrán con lo que se avecina. Es hora de reflexionar sobre los cambios pendientes antes de que la marca negativa de la injusticia se vuelva permanente.
En otros temas, el alcalde victorense EDUARDO GATTÁS BÁEZ se dio una vuelta por la Ciudad de México. En sus redes sociales presumió una foto con el coordinador de los diputados federales, RICARDO MONREAL, y el director de Comunicación Social de la Cámara, el tampiqueño RODOLFO GONZÁLEZ BELTRÁN. Dicen que tanto Gattás como Rodolfo podrían aparecer en las boletas del próximo año. Al parecer, en política, los sueños no descansan… aunque a veces parezcan pesadillas.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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EL PATINADERO
LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
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