Hipódromo Político
por Carlos G. Cortés García
SARAMPIÓN: LA ALERTA QUE NO ADMITE DESCUIDOS
· Lo que se pensaba era prueba superada, hoy en día es un riesgo que se vive en México con números alarmantes: estamos viviendo una crisis de sarampión inimaginada desde hace varias décadas. Sin embargo, el esfuerzo y la disciplina que se viven en Tamaulipas, han ayudado a que no haya crisis sanitaria por sarampión en la entidad. Quienes ahora tenemos que poner de nuestra parte, somos nosotros, los ciudadanos.
Por décadas, el sarampión fue ejemplo de éxito en salud pública: vacunas gratuitas, campañas masivas y una cultura de prevención, que permitieron que México alcanzara la eliminación de este y otros padecimientos. Sin embargo, hoy, lamentablemente, esa certeza se tambalea.
México enfrenta desde 2025, y hasta este 2026, una de las peores olas de sarampión en décadas. Lo que en años recientes parecía una enfermedad controlada, gracias a los exitosos programas de vacunación masivos en nuestro país, hoy se ha convertido en una alarma sanitaria de primer orden. El repunte, alimentado por brechas de inmunización y una intensa movilidad transfronteriza, ha puesto en jaque a las autoridades de salud y ha exigido respuestas urgentes a nivel federal, estatal, municipal y comunitario.
El país ha enfrentado, en los últimos doce meses, una de las olas de sarampión más preocupantes de los últimos años. Los contagios se cuentan por miles y la Organización Panamericana de la Salud ha encendido las alarmas en toda la región. La mayoría de los casos, como suele ocurrir, se concentra en personas no vacunadas o con esquemas incompletos, además de que el virus, altamente contagioso, no necesita mucho para propagarse: basta una brecha en la cobertura para abrirle la puerta.
Las cifras nacionales son muy gráficas: los estados del norte y occidente han registrado brotes importantes, algunos con transmisión comunitaria sostenida, mientras la movilidad, el intercambio transfronterizo y la disminución en las tasas de vacunación durante los últimos años, crearon el escenario perfecto para el regreso de una enfermedad que parecía, si no erradicada, por lo menos, controlada.
Según los datos epidemiológicos más recientes, México registra más de 8,400 casos confirmados de sarampión acumulados hasta principios de febrero de 2026, con al menos 27 defunciones asociadas, reportadas por la Secretaría de Salud Federal. Sin embargo, el repunte no es homogéneo: los estados con mayor carga incluyen Chihuahua, Jalisco, Chiapas, Michoacán y Sinaloa, y se espera una transmisión activa en numerosas entidades federativas.
El sarampión es altamente contagioso y puede prevenirse eficazmente con vacunas seguras y accesibles. Sin embargo, la cobertura de vacunación en México ha disminuido en ciertos grupos de población, creando huecos de inmunidad que favorecen la propagación. Además, la transmisión transfronteriza, desde brotes en Estados Unidos, ha sido documentada como un factor de impulso del contagio.
El virus del sarampión se ha propagado desde comunidades con baja aceptación de vacunas, como por ejemplo, algunas comunidades menonitas al norte del país, y hacia áreas urbanas, lo que refleja cómo la hesitación vacunal, combinada con la alta movilidad humana, puede revertir años de avances en salud pública.
Pero, ¿qué ocurre en Tamaulipas? En términos comparativos, la entidad no encabeza la lista nacional de contagios y hasta el momento se han confirmado poco más de una decena de casos en el estado, cifra que es baja frente a otras entidades, pero suficiente para recordar que el virus ya está presente. Y cuando se trata de sarampión, el número no es lo único que importa: sino que también debe medirse la capacidad de contagio, que puede, convertir cualquier brote pequeño, en una amenaza potencial si no se actúa con rapidez.
Tamaulipas tiene una característica particular: sus municipios fronterizos, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros mantienen un permanente intercambio con Estados Unidos, país que también ha registrado incrementos de casos de sarampión. Y esa dinámica, convierte a la vigilancia epidemiológica en una tarea permanente, y no en una acción reactiva.
Ante este escenario, las autoridades tamaulipecas han fortalecido sus acciones: han implementado brigadas de vacunación, cercos sanitarios y búsqueda intencionada de casos sospechosos. En escuelas, hasta ahora, no se reportan brotes activos, lo cual es una buena noticia, pero la contención no puede relajarse porque es un hecho que el sarampión no espera.
Pero más allá de los números, el verdadero desafío no es solo sanitario, sino que también es social. La caída en la cobertura de vacunación no siempre responde a la falta de biológicos, sino que en muchos casos se trata de desinformación, desconfianza o simplemente descuido. La inmunidad colectiva exige que más del 95 % de la población esté protegida. Y cuando ese porcentaje disminuye, el virus encuentra espacio para avanzar.
Y entonces la lección es clara: el sarampión no regresó por casualidad, sino que regresó porque se abrieron grietas en el sistema de prevención.
Tamaulipas, hasta ahora, ha contenido la expansión del sarampión. Pero la frontera, la movilidad y las brechas de vacunación obligan a mantener y reforzar la guardia en alto, lo que desde la Secretaría de Salud en Tamaulipas se está haciendo. Así lo ha asegurado en diversas entrevistas, el Dr. Gabriel de la Garza, Director General de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional de la Secretaría de Salud. Y es que en salud pública, no hay victorias permanentes, y solo equilibrios, que deben sostenerse todos los días.
El responsable de Políticas de Salud y Bienestar, Gabriel de la Garza, informó que durante este año se han identificado 15 casos sospechosos, los cuales ya fueron completamente descartados tras los análisis realizados por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos.
Además, el funcionario tamaulipeco recordó que durante 2025 se contabilizaron 130 casos sospechosos, de los cuales solo 12 fueron confirmados, principalmente en el municipio de González, situación que fue contenida mediante cercos sanitarios y bloqueos vacunales.
El funcionario de salud explicó que incluso casos recientes con síntomas compatibles, como fiebre, exantema y manchas de Koplik, han sido descartados tras las pruebas de laboratorio, incluyendo un menor atendido en Ciudad Madero y una paciente del Hospital Infantil. Subrayó que estos descartes confirman que no existe transmisión activa del virus en Tamaulipas.
Finalmente, indicó que el Estado cuenta con vacunas suficientes contra el sarampión y mantiene jornadas intensivas de vacunación en macro sitios, escuelas y comunidades, dirigidas a población infantil, adultos jóvenes y personal de Salud.
La vacuna existe en Tamaulipas y es segura, gratuita y si hay. Y la pregunta no es si el virus puede volver a crecer, sino si los ciudadanos estaremos dispuestos a cerrar las puertas al padecimiento, porque cuando se trata de enfermedades prevenibles, la diferencia entre una alerta y una tragedia suele medirse en algo tan simple —y tan decisivo— como una dosis a tiempo.
La urgencia del momento no puede subestimarse. El sarampión vuelve a demostrar que la eliminación de una enfermedad no es irreversible si se descuidan los programas de vacunación. La respuesta debe ser integral: desde campañas de vacunación intensivas, hasta estrategias de comunicación pública que refuercen la confianza en las vacunas, pasando por el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica en todos los estados, incluido Tamaulipas.
En esta crisis, en la crisis del sarampión 2026, la prevención debe ser tanto individual como colectiva. Una dosis adicional hoy puede significar evitar hospitalizaciones y salvar vidas mañana. Y más allá de cifras y alertas, hay una lección de salud pública: las enfermedades prevenibles por vacunas siguen siendo una amenaza real si descuidamos las estructuras que las controlan.
En Tamaulipas avanzamos bien, pero en otras entidades, como en Jalisco, la cosa está muy difícil. Con corte al 3 de febrero de 2026, México registraba un acumulado de 8,332 casos confirmados y 26 defunciones, mientras en Jalisco, se han confirmado 1,776 casos, lo que ubica a ese estado de occidente en el segundo lugar nacional por tasa de incidencia, con 12,39 casos por cada 100.000 habitantes.
Como estado, como familias, como personas, de dejemos de dar tregua al sarampión, porque podríamos pasar de ser espectadores a protagonistas. El futuro epidemiológico de México se ve complicado e incierto.
PD. 1. De acuerdo con Roy Campos, Director de Consulta Mitofsky, en cada entidad de México, hay municipios favorables y desfavorables a la presidenta Claudia Shéinbaum Pardo. Y entre los municipios que mejor aprueban a la presidenta Sheinbaum en Tamaulipas está Ciudad Victoria. Estos datos son públicos y fueron dados a conocer por El Economista en el mes de agosto de 2025.
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