Libro de escándalo

Eduardo Pacheco
9 Min Read

Libro de escándalo

 

-Ni venganza ni perdón

-La clase política lo comenta; pocos lo leen

-Hace fuertes denuncias, pero el gobierno no las atiende

 

 

Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

 

Como sucede con la Biblia o el Quijote, el libro “Ni venganza ni perdón”, se ha convertido en tema de conversación obligada en círculos políticos y periodísticos, pero pocos lo han leído.

Es el testimonio del abogado Julio Scherer Ibarra que le narró al periodista Jorge Fernández Menéndez, sobre su amistad con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y los tres años en que se desempeñó como su Consejero Jurídico.

Se refiere a López Obrador como mucho respeto y cariño, habla de su amistad de varias décadas, sus reuniones entre las dos familias, de su preocupación por los pobres.

No es un libro que se centre en el tema del huachicol y el involucramiento del ex director de Comunicación Social, Jesús Ramírez, a quien señala de haber mantenido una relación directa con Sergio Carmona, de haberlo presentado a Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

El caso Carmona es una herida abierta para Morena, y las conexiones entre dinero sucio, campañas políticas y altos funcionarios dibujan un expediente letal, subraya.

A lo largo del libro, Scherer exhibe una serie de trapacerías de Ramírez, como obtener publicidad del gobierno federal por 2 mil 800 millones de pesos durante el sexenio, para el periódico Regeneración, órgano de difusión de Morena.

Lo acusa de haber convencido a AMLO para pagar más de 27 mil millones de pesos a trabajadores de la extinta compañía de Luz y Fuerza, que fueron liquidados en el 2009 y en el sexenio morenista se autorizó volver a liquidar y pagar pensiones a los que no habían alcanzado en el 2009.

Aunque en el libro se refiere de manera respetuosa y cariñosa a López Obrador, muy sutilmente lo exhibe como como malagradecido y rencoroso, porque cuando renunció a su cargo, a mitad del sexenio, el presidente le pidió reconsiderar y le advirtió que “has tenido tal poder que, cuando salgas del gobierno va haber mucha gente que te va a querer lastimar, por eso quiero que sigas conmigo, para cuidarte”.

AMLO podía proteger a Scherer si este hubiera continuado el resto del sexenio, pero también podía protegerlo, si estaba fuera, máxime que López Obrador lo llamaba su hermano y decía que Julio Scherer García, era como su padre.

Ruin y mezquino, molesto porque le renunció, AMLO dejó a la deriva a Scherer Ibarra y recién que salió, enfrentó el acosó y persecución del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien lo llamó a Roma, para urgir a reunirse, el primero le dijo que tan pronto regresará a México, lo llamaría y así lo hizo.

Cuando se reunieron, Gertz le reclamó que había una campaña mediática en su contra, a través de las páginas de la revista Proceso, porque se había dado a conocer la información de que el fiscal usó su poder para meter a la cárcel a su sobrina política Alejandro Cuevas, a quien acusó, junto con su madre, Laura Morán, de haber cometido homicidio por omisión de cuidados que provocaron la muerte de Federico Gertz, en 2015, hermano del funcionario.

Cuevas estuvo encarcelada un año y fue liberada en marzo de 2022.

Scherer le explicó a Gertz que no tenía ninguna intervención en Proceso y el funcionario lo amenazó: sólo tienes dos opciones, eres mi amigo o no lo eres.

La que también lo acosó fue la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien al dejar la Consejería lo llamó para advertirle que le habían llegado denuncias en el sentido de que Scherer utilizó el cargo para litigar algunos casos legales que le redituaron dinero.

Uno de estos casos, era el del empresario y abogado Juan Collado, acusado de defraudación fiscal y lavado de dinero. Se empezó a manejar la versión de que Scherer quiso utilizar su poder para liberarlo, a cambio de dinero.  El caso fue motivo de investigación por parte de la FGR y cuando en la mañanera le preguntaban a López Obrador, este decía: “Yo le tengo confianza al fiscal”, frase que cada vez que la escuchaba Scherer, “sentía una puñalada al corazón”.

Lo curioso es que Gertz llegó a la Fiscalía por sugerencia de Alfonso Durazo y el propio Scherer, luego de que AMLO les pidió que se reunieran para ver el mejor perfil y ese fue el de Gertz.

También arremete en el libro contra el director de la CFE, Manuel Bartlett, a quien señala de no conocer el tema de la energía y haber cerrado las puertas para la inversión de particulares, lo que ocasionó que hoy se tengan problemas de desabasto.

Acusa a Hugo López-Gattel de haber hecho mucho daño en la Secretaría de Salud, pero conservó el cargo porque era 90 por ciento leal al presidente y 10 por ciento de eficiencia.

Además, recuerda que a López-Gattel lo corrió Felipe Calderón por haber manejado mal la pandemia de la influenza en el 2009 y por haberlo corrido aquel, AMLO lo invitó a su gabinete.

Scherer llama predicador cristiano a López Obrador.

Sobre el conflicto con la Suprema Corte de Justicia, menciona dos  hechos importantes: de los 11 ministros sólo uno, Arturo Zaldívar se la jugó con él en la elección  presidencial y dos, en la primera reunión que tuvo con los ministros, como presidente electo, llegó con Scherer y éste no tenía lugar en la mesa, le tuvieron que instalar una en una orilla.

El ex funcionario es muy sutil en su golpeteo. Por ejemplo, cuando se le pregunta porque Morena se alió en Morelos con el partido Encuentro Social, ultraconservador, contrario al aborto y a los matrimonios igualitarios, dice que “era el pragmatismo absoluto, no importaban los ideales”, “necesitábamos cada voto, había que ganar a como diera lugar y había que tener la mayor cantidad de aliados que se pudiera porque en ese momento no veíamos tan holgada la elección, como terminó siendo, entonces cualquier punto sumaba”.

También arremete contra  Adán Augusto, a quien exhibe como faltó de capacidad, porque como secretario de gobernación, quiso mediar en el pleito entre Scherer y Gertz y al final aceptó que no podía hacer nada.

Habla de un grupo de duros de Morena, entre ellos Jesús Ramírez, que emprendieron una campaña en contra de Omar García Harfuch, para que no fuera candidato al gobierno de la Ciudad de México, a pesar de haber ganado la encuesta con 20 puntos de diferencia, porque no aceptaban que un hombre de clase media, educado y de buenas formas, hubiera sido jefe de gobierno.

Scherer Ibarra le  hace fuertes señalamientos a López Obrador y personajes de Morena,  en un tono de mucho respeto, sin aspavientos y estridencias, pero al final sus dichos no tendrán un impacto el en la presidenta Sheinbaum que cada vez que escucha denuncias graves, responde, “si tienen pruebas que acudan a las instancias legales correspondientes”.

Al único al que no le piden pruebas, aunque diga que en México el crimen organizado controla parte del territorio y que la presidenta les tiene miedo, es al señor Donald Trump.

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