Opinión pública
Un libro chayotero
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Intercala de vez en mucho palabras como “bonito”, o “bonita”; muy “lindo”; “linda”; “acto hermoso”.
Se ve que le gustan las cosas “tiernas”… No se qué imaginarme.
De haber sabido que eran puros chismes sin sustento -sin pruebas-, no gasto mi dinero en comprar “Ni Venganza ni Perdón”, de Julio Scherer Jr.
Se me olvidó el comentario de la Presidenta Claudia Sheinbaum: “No lo he leído ni lo voy a leer”.
Perdí el tiempo. Esperaba cosas nuevas, noticias, sucesos ocurridos en los sótanos del poder, algo no dicho en medios y redes.
Hay cosas que, como ex funcionario, no debió publicar pero tampoco encierran escándalo. Se le llama deslealtad o traición. Quedó “chamuscado” para siempre. No volverá a encontrar trabajo en el sistema.
Se ve que el heredero de la revista Proceso escribió con el rencor por delante.
En lo personal fui admirador del viejo Scherer. A finales de los setentas (siglo pasado), cuando estudiaba periodismo en la UANL, Proceso era la Biblia de aquella generación de comunicadores que anteponíamos la verdad por sobre todas las cosas, aun a riesgo de nuestras vidas.
Guardo la primera edición. La presumí. Tengo el libro Los Periodistas, de Leñero (novela) y otras ediciones de Don Julio, amén de entrevistas y reportajes que escribió para Excelsior. Al rato las voy a tirar a la basura. Perdieron su esencia.
Cayó desde hace años del pedestal en que la teníamos. Se corrompieron. Degeneraron el periodismo.
Conclusión: Luego de dar vista a la edición digital puedo afirmar que “es un libro escrito por un chayotero resentido”, secundado por otro que no recibió pagos del gobierno en seis años, Jorge Fernández Menéndez.
Scherer quedó dolido porque no le llegó billete de Presidencia, vía Jesús Ramírez (Jefe de Prensa), para su revista Proceso. Lo ataca, lo hace responsable de todo, hasta de indemnizaciones “de por vida” a miembros del sindicato de la compañía de Luz y Fuerza del Centro.
No se si, con el nombramiento de Jurídico de Presidencia, sería lícito que el Gobierno le pagara publicidad a su revista.
Buena parte de la publicación se lo dedica a Ramírez (cual enamorado de su figura o sus acciones). Lo menciona como enlace de huachicoleros en Tamaulipas para recibir apoyos destinados a Morena. De oídas todo, “fuentes de inteligencia” o “comentarios en las esferas del poder” son sus pruebas.
Medios contrincantes dan como verdad que Ramírez se “clavó” 27 mil millones de pesos, una cifra que por decreto será pagada a los electricistas jubilados de aquí hasta el año 2086 (como lo dice el libro).
Pocos se dan cuenta del origen de los ataques a Jesús y a AMLO. El Jr lo escribe: “En todo el gobierno lopezobradorista solo hubo una semana en la que -creo que por malas artes de Jesús- se le mandó publicidad a la revista (Proceso): Fue una página que se repitió 14 o16 veces”.
Se queja que la revista fundada por su papá estuvo a punto de desaparecer por falta de apoyo oficial: “López Obrador le negó la publicidad gubernamental a Proceso, que estuvo a punto de ir a la quiebra”.
Pensaba (Jr) que iba a barrer billetes: “En alguna ocasión me confió el Presidente que había dos medios que habían sido muy importantes para su movimiento; esos dos medios no iban a quebrar. Uno La Jornada y el otro, Proceso”.
No es lo que el autor de estas líneas, o sea yo, esperaba del libro que presuntamente encueraría a ex funcionarios corruptos de la 4T. Escribe con ardor porque AMLO no le cumplió en el billete.
Dice que “Jesús -ya lo sueña- terminó abusando para obtener una ventaja política personal”. ¿Cuál si no es diputado, senador o regidor? ¿en dónde las pruebas de que consiguió apoyos económicos para la campaña de Clara Brugada? ¿en dónde elementos de la injerencia corrupta en el gremio de electricistas? ¿y del huachicol apá?.
Se “cuadra” con Sheinbaum: “Agradezco que la presidenta de la República tenga dinámica diferente hacia los medios respecto de lo que teníamos en el pasado, porque, siendo la mañanera un instrumento muy complicado, Claudia lo está empleando bien”.
En lo personal intuyo que el libro iba dedicado a Ramírez y, en el despiste, le metió de relleno otros temas. Lo hace responsable hasta de la prohibición de importar maíz transgénico, de controversias en el T-MEX, y la prohibición del fracking para extraer gas.
De todo lo culpa, como si fuera Ministro sin Cartera, el Plenipotenciario y Extraordinario para meterse en todos los órdenes del Gobierno, y eso no es más que venganza porque solo le dio abundante publicidad a Proceso.
Se va contra reporteros que asistían a las mañaneras. Les dice “supuestos periodistas”, que “pocas veces vimos que lo cuestionaran (al Presidente) realmente, que ejercieran a plenitud su libertad de expresión”.
Ramírez en el huachicol recibiendo puños de billetes de Sergio Carmona, sin pruebas, solo por “informes reservados del Estado”.
Ramírez como “operador en la sombra en las elecciones intermedias de 2021”. Jesús Ramírez como “un personaje espantoso” (Sic).
Fuera de algunas indiscreciones, verdad de Dios que puros chismes del joven Scherer. Como escribió el propio Chucho: “Son ataques viscerales disfrazados de revelaciones periodísticas”.
