TRES GOLPES Y UN MENSAJE

Eduardo Pacheco
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EN PERSPECTIVA

TRES GOLPES Y UN MENSAJE

Por: Omar Orlando Guajardo López

En los últimos días, el gobierno de la Cuarta Transformación acumuló tres hechos que, leídos en conjunto, modifican el clima político nacional y proyectan efectos regionales.

La política rara vez cambia por un solo acontecimiento. Las transformaciones se construyen en secuencia: decisiones distintas que terminan favoreciendo una misma dirección y consolidando una misma causa.

El primero fue institucional. La Suprema Corte, a través del proyecto adelantado por la Ministra Lenia Batres Guadarrama, dejó sin efecto el amparo que protegía a Francisco Javier García Cabeza de Vaca. El criterio fue técnico: el juez de distrito había elevado indebidamente el estándar probatorio, exigiendo prácticamente certeza plena en una etapa donde la Constitución sólo demanda probabilidad razonable.

Durante meses, la narrativa de persecución encontró sustento en esa cobertura provisional. Hoy el escenario cambia. El expediente sigue su curso y el margen político se redefine.

El segundo movimiento ocurrió fuera del país, pero guarda similitud estructural. En Estados Unidos, la Corte Suprema impuso límites a la política arancelaria expansiva impulsada por Donald Trump. La señal fue clara: el Ejecutivo tiene fronteras cuando el Poder Judicial actúa. La retórica puede continuar, pero el marco constitucional fija el alcance real.

El tercer hecho fue el más contundente en materia de seguridad: la detención y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

El simbolismo es inevitable.

El mismo grupo que en 2020 atentó en plena Ciudad de México contra Omar García Harfuch, cuando Claudia Sheinbaum gobernaba la capital, termina ahora como objetivo central de un golpe que el gobierno puede presentar como reivindicación institucional. El desafío directo al Estado en su propio territorio encuentra años después una respuesta de alcance nacional.

La secuencia no es menor: quien intentó imponer miedo en la capital del país cae; quien sostenía su defensa en un amparo pierde esa cobertura; y quien pretendía ampliar unilateralmente su margen de acción en Estados Unidos enfrenta límites judiciales.

Así, lo que podría parecer una suma de hechos aislados adquiere coherencia política. No es sólo la caída de un capo, ni únicamente la revocación de un amparo, ni simplemente un revés judicial en Washington. Es la confirmación de que, cuando las instituciones actúan dentro del marco constitucional, el alcance real del poder se redefine.

Nada de triunfalismo automático ni de conclusiones precipitadas. Los procesos continúan y la seguridad sigue siendo un desafío estructural. Sin embargo, hay momentos en los que distintas decisiones convergen y producen un efecto acumulativo: fortalecen la autoridad del Estado y consolidan liderazgo. Esta semana fue uno de esos momentos.

La Cuarta Transformación no sólo resistió; avanzó. Desde el terreno judicial hasta el frente de seguridad, quedó claro el mensaje que el Estado puede actuar dentro de la ley y hacerlo con firmeza, una postura que reafirma el rumbo político del país bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum.

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