La zona sur es una zona tranquila: Armando Martínez
Por Agustin Peña Cruz | NoticiasPC.com.mx |
Ciudad Altamira, Tamps.- En un contexto nacional donde la seguridad pública suele narrarse desde la estadística del agravio y la excepcionalidad del hecho violento, el alcalde de Altamira, Amando Martínez Manríquez, opta por una tesis distinta: estabilidad institucional, coordinación intergubernamental e inversión estratégica en infraestructura como pilares de una política de prevención que busca blindar el crecimiento económico del sur de Tamaulipas.
“La ciudadanía no se deje llevar por desinformación que luego surge en redes sociales. La zona sur es una zona tranquila”, afirmó el edil en entrevista, al tiempo que defendió la narrativa de seguridad que, sostiene, caracteriza a Altamira y a la conurbación con Tampico y Ciudad Madero. La declaración en términos de gobernanza local, la percepción pública incide directamente en la confianza inversionista, la plusvalía urbana y la viabilidad de proyectos a largo plazo.
Martínez Manríquez ancla su argumento en la colaboración entre los tres órdenes de gobierno. “Vamos a seguirlo haciendo así, haciendo siempre lo mejor que es el trabajo que hacemos los tres alcaldes de la zona y nuestro gobernador es nuestro líder”, expresó. En su visión, la seguridad no es un hecho aislado ni producto de una sola administración, sino una construcción institucional que exige coordinación operativa, alineación política y respaldo presupuestal.
El alcalde recordó que durante la campaña presidencial, “aquí estuvo la doctora Claudia Sheinbaum Pardo en el 2024… hizo compromisos con Altamira del polo de desarrollo, lo está cumpliendo, está impulsando nuestro puerto”. Asegura que la federación y el gobierno estatal han respaldado la vocación industrial y portuaria del municipio, un factor que —subraya— exige condiciones de estabilidad. “Lo menos que podemos hacer nosotros es respaldarla en todas las acciones que está llevando a cabo… estamos con su política de seguridad”, puntualizó.
En esta lógica, la seguridad pública se entrelaza con el desarrollo económico. Altamira no solo es un municipio con crecimiento demográfico sostenido, sino también un nodo estratégico por su puerto industrial y su ubicación en el corredor energético del Golfo de México. La estabilidad institucional se convierte, así, en un activo competitivo.
INFRAESTRUCTURA PARA LA PREVENCIÓN
Más allá del discurso político, el alcalde detalla proyectos concretos que, a su juicio, consolidarán la seguridad en el mediano y largo plazo. El más emblemático es el Centro Integral Multidisciplinario de Altamira (CIMA), concebido como un complejo para actividades deportivas, culturales y académicas.
“Ya se licitó la tercera y cuarta etapa… tenemos un ahorro de 16 millones 300 mil pesos porque aprobamos 255 millones y la mejor propuesta fue de 238 millones”, explicó. La cifra
en términos de disciplina financiera municipal. Desde una perspectiva de derecho administrativo, el proceso de licitación pública y la adjudicación a la propuesta más conveniente refuerzan los principios de eficiencia y economía en el ejercicio del gasto.
El edil adelantó que el ahorro permitirá realizar ampliaciones en la parte posterior del inmueble, que contará con cuatro accesos. “Queremos inaugurarlo en el mes de julio… cuatro meses es lo que dura la obra para culminar la tercera y cuarta etapa”, sostuvo. La intención, dijo, es que las ceremonias de graduación que tradicionalmente se celebran en municipios vecinos puedan realizarse en Altamira, consolidando identidad y autosuficiencia.
Pero el CIMA no es presentado únicamente como un recinto funcional. En la expresión del alcalde, se trata de un instrumento de prevención social del delito. “Es para que tengamos áreas donde toda la ciudadanía puede tener acceso de manera directa y sin costo para que conserven su salud, su bienestar físico, mental y social”, afirmó.
La construcción de infraestructura con enfoque preventivo se inserta en una corriente contemporánea de política criminal que privilegia la intervención comunitaria sobre la reacción punitiva. Diversos especialistas en criminología han sostenido que la reducción de factores de riesgo —adicciones, deserción escolar, falta de espacios públicos— incide en la disminución de conductas antisociales.
CUARTEL DE BOMBEROS Y CONSOLIDACIÓN OPERATIVA
Otro proyecto clave es el nuevo cuartel de bomberos, cuya inauguración está prevista entre el 10 y el 15 de marzo. “En dos semanas más inauguramos ya el cuartel de bomberos. Está quedando muy bien”, indicó. El inmueble no solo fortalecerá la capacidad de respuesta ante emergencias, sino que permitirá reorganizar el esquema operativo de protección civil.
El alcalde reveló que se negocia la adquisición de un terreno contiguo para instalar ahí las oficinas de Protección Civil, con el objetivo de concentrar las fuerzas municipales en un mismo perímetro estratégico. “Ya no más nos va a faltar tránsito, que ya estamos buscando un lugar también para que tengamos instalaciones propias en las tres dependencias de seguridad municipal”, añadió.
La decisión tiene implicaciones presupuestales relevantes. Al contar con instalaciones propias, el municipio dejará de erogar recursos en arrendamientos. “Nos da la oportunidad de poder meterle recursos directos a la seguridad”, explicó. En términos financieros, la eliminación de gasto corriente recurrente libera margen para inversión en equipamiento, capacitación y tecnología.
Altamira, sostiene el edil, se encuentra entre “las principales zonas seguras del país y queremos seguirla manteniendo así con buenas instalaciones de seguridad”. La apuesta se enfoca en: infraestructura, profesionalización y prevención social como un triángulo estratégico.
EL DEPORTE COMO POLÍTICA PÚBLICA
En la entrevista, el alcalde retoma una tesis reiterada por especialistas: el combate al crimen organizado no se limita al enfrentamiento directo, sino que requiere políticas
sociales. “Es la manera como alejamos de las adicciones a nuestros jóvenes, les promovemos salud, bienestar y convivencia familiar”, afirmó al referirse a la promoción del boxeo.
Martínez Manríquez evocó la visita del campeón Julio César Chávez y la realización de un evento avalado por el Consejo Mundial de Boxeo en el estadio local. “Estamos promoviendo en las colonias el box… lo vamos a seguir haciendo”, aseguró. La metáfora que utiliza es elocuente: “Arriba están los golpes, pero terminan y se saludan… de eso se trata”.
La expresión lleva un mensaje doble. Por un lado, se proyecta una imagen de disciplina, respeto y reglas claras; por otro, se busca generar cohesión social. La política pública se desplaza así del patrullaje reactivo hacia la construcción de comunidad.
Altamira, concluye el alcalde, “sigue desarrollándose como polo de desarrollo”. Su planteamiento no separa crecimiento económico de seguridad pública, sino que los entiende como variables interdependientes. La estabilidad, insiste, no es casualidad sino resultado de coordinación, inversión y prevención.
En un país como México donde la discusión sobre seguridad suele centrarse en cifras de incidencia delictiva, la administración altamirense apuesta por una narrativa de infraestructura estratégica y tejido social. El tiempo dirá si el modelo logra consolidar lo que hoy el alcalde define, sin ambigüedades: “La zona sur es una zona tranquila”.
