Reflector/Gilda R. Terán.
Américo “sale al quite”.
Ante la situación de los trabajadores de la Cruz Roja Mexicana, que quedaron abandonados y descobijados por la Sede Nacional, y con adeudos de sus salarios, el gobernador Américo Villarreal Anaya, “salió al quite” para mitigar esta difícil situación de los empleados.
Por lo pronto el Ejecutivo Estatal, pagará las dos quincenas de salario a los trabajadores de la Cruz Roja Mexicana Delegación Victoria, esto asciende a la cantidad de $ 1 un millón 600 mil pesos a 183 personas, esto con el fin de mitigar la afectación a su ingreso familiar.
Pero esto no para aquí en saldar el adeudo de sus salarios, sino también les ofreció contratos por seis meses en las dependencias de Protección Civil y el CRUM (Centro Regulador de Urgencias Medicas
Los empleados afectados cuentan con una antigüedad que vaN desde 16, 30 y 40 años laborando, y entregando su vida a esta corporación de la Cruz Roja Mexicana, pero al menos habrá un respiro con el ofrecimiento del Gobernador de pagar salarios adeudados y los contratos de seis meses en corporaciones que prestan auxilio a la ciudadanía.
Y es que pertenecer a la Cruz Roja, no es portar solo un uniforme, sino más que una misión, es un llamado al corazón, donde su misión es el pronto auxilio y salvar vidas.
Ya que cada persona que forma parte de esta gran institución lleva consigo el compromiso de servir, de actuar con humanidad, de dar esperanza cuando más se necesita, y dejando huella con sus acciones.
“NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS” .
En esta estancia terrenal hay un adagio que dice “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”, pero para muchos solo son palabras de consuelo y para otros tiempos de desesperanza, en el que perciben solo un final desalentador.
Pero no se preocupe, todo acabará algún día solo tiene que sobrevivir el tiempo suficiente, ya que hasta las sendas más vertiginosas, terminan cuando llega el final, tal vez sobrevenga el abatimiento físico y mental el cual se asemeja a un túnel sin salida.
Y si somos permisivos a estos males, en su estadía serán típicas las situaciones de alto estrés, en donde el cuerpo reacciona poniéndose en estado de alerta, y la verdad es que no todos nos tomamos igual las dificultades que se nos ponen enfrente, pero todos tenemos piedras en el camino y preocupaciones que quisiéramos evitar.
Hay personas que consiguen sobrellevar los obstáculos eficazmente y otras a las que el cúmulo de problemas les parece como un gigante aterrador, que les roba y aniquila su fuerza emocional.
Es normal que se sienta fragilizado, ya que en ocasiones los miedos que hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas se presentan como días nublados a los cuales no podemos vencer, en vez de percibirlos solo como vendavales sin rumbo.
Hay que tomar en cuenta, que en ocasiones el temor nos paraliza, y podemos hasta generar situaciones imaginarias, que nos impide ver la realidad y por lo tanto no actuar, ya que este mecanismo se activa con frecuencia cuando no tenemos control de una situación, o cuando no sabemos qué puede pasar en el futuro porque algún aspecto que nos daba seguridad se ha modificado.
Y bueno, hasta cierto punto, es un instinto natural huir de lo que nos da miedo y buscar para abrazar lo que nos da seguridad, y como queremos sentirnos seguros, la mente quiere anticipar situaciones trayéndolas al presente en los pensamientos, para intentar controlarlos.
Consideremos que, a lo largo de nuestra vida, muchas veces tenemos que enfrentarnos a situaciones difíciles e imposibles de superar humanamente hablando, ellas se levantan contra nosotros intentando no sólo afectarnos en lo físico- emocional, sino también en lo espiritual.
Y es que, en el diario vivir, con frecuencia, se nos acercan monumentales chaparrales y a veces se quieren quedarse instalados en nosotros, entre estos pueden ser emociones, como: el miedo, desánimo, rabia, tristeza, impaciencia, pesimismo, depresión, envidia, enfermedades, etc.
Debe de saber que estos estados emocionales si se le permite por largo plazo su permanencia en nuestras vidas, alimentándolos en lugar de combatirlos, derivará en afectación de nuestra salud física-mental, espiritual, en si enfermedades que pueden estancarse para aniquilar el alma.
Pero hay una verdad incuestionable, en la cual no importa cuán profundo parezca que estamos sumergidos por los problemas y las dificultades; siempre tendremos la esperanza que con Cristo podemos comenzar de nuevo.
Hasta la próxima.
gildateranyahoo.com.mx
