El PatinaderoJuan Antonio Montoya Báez
Tlacuaches en el gallinero
PEDRO conserva un recuerdo de su niñez que lo unió con su abuelo materno, que representó una gran enseñanza que es aplicable en cualquier etapa del presente y el futuro.
Su abuelo vivía en un pequeño ranchito a las afueras de la ciudad, donde le gustaba irse en los periodos de vacaciones para aprender de la naturaleza y de sus enseñanzas personales.
Una de las mayores aventuras, es cuando caminaba entre el monte con su abuelo en la cacería de conejos, cuando tenían suerte y atrapaban alguno se lo hacían guisado o en las brasas, que era una de sus favoritos.
En el rancho no se desperdicia nada, todo lo que vuela, nada o arrastra indudablemente se va a la cazuela, además de que no podían tirar a cualquier animal, se trataba más que nada de una excursión al monte y una práctica de tiro al blanco.
PEDRO conserva una enseñanza de su abuelo que hoy, años después, encaja perfectamente en la política de Tamaulipas.
En aquel rancho, un tlacuache gordo y cínico se dedicaba a saquear el gallinero: rompía huevos y degollaba a las mejores ponedoras. Cuando finalmente lo cazaron de un escopetazo, el abuelo dio una orden cruel pero necesaria:
“Cuélgalo en la entrada”.
¿El motivo? Que sirviera de escarmiento para los demás bichos que rondaban el corral. El cadáver expuesto era el lenguaje que los otros depredadores sí entendían.
Esa lección aplica hoy con rigor quirúrgico. El gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, fastidiado del escándalo en su propio gallinero, finalmente tomó la escopeta y disparó. La reciente sacudida en el gabinete es ese cartucho de pólvora que busca poner orden donde había caos y rapiña.
El cazador de Palacio empezó a colgar los primeros ejemplares en el tendedero político. Es un mensaje directo para los “tlacuaches hueveros” que todavía se esconden en las vigas del poder: aquellos que matan las instituciones, se sirven con la cuchara grande y merman la producción del estado, deberían poner las barbas a remojar al ver quiénes ya cayeron.
Es cierto que, en este tipo de disparos, el abanico de postas se abre y a veces pagan justos por pecadores; hubo quien merecía mejor suerte, pero terminó en el lodo del relevo. Sin embargo, la señal es inequívoca: la tolerancia se agotó.
En el gallinero estatal todavía quedan especímenes que, con el dinero de “huevos ajenos”, compraron casas, terrenos, negocios y fortunas. Esos tlacuaches que se sienten intocables deberían observar bien el rincón de los despedidos.
La escopeta de AMÉRICO sigue cargada y el dedo está en el gatillo. Si no dejan de morder la mano que les da de comer y de saquear el nido, terminarán exhibidos como el resto, sirviendo solo de advertencia para que otros no cometan el mismo error.
En Tamaulipas, la temporada de caza de simuladores, ladrones e ineptos ha quedado oficialmente abierta.
En la Torre Bicentenario hay un tlacuache que insiste en llamar a Coahuila, en busca de protección ante la inminente amenaza.
Siguiendo AMÉRICO VILLARREAL se anunció que el Gobierno de Tamaulipas cubrirá las dos quincenas adeudadas a los 183 trabajadores de la Cruz Roja Mexicana en la entidad, informó JESÚS SUÁREZ SILVEIRA, encargado de la Delegación Tamaulipas.
Adicionalmente, el mandatario ofreció contratos por seis meses para personal operativo que podría integrarse al Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) y a Protección Civil estatal.
Este apoyo económico beneficiará tanto al personal de la Delegación Tamaulipas como a los elementos de las diez bases que la conforman, luego de la crisis financiera que enfrenta la corporación por la falta de respaldo de la Sede Nacional.
“Estamos bastante agradecidos con el Gobernador, porque al final de cuentas el humanismo del Gobierno está presente, nos consideraron y entre hoy y mañana se estará cubriendo”, expresó Suárez Silveira.
El encargado de la delegación detalló que el adeudo corresponde a dos quincenas pendientes para 183 integrantes de la Cruz Roja en Tamaulipas, entre paramédicos, rescatistas y demás personal operativo.
Cuando se quiere, se puede y sin necesidad de escopetazos.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
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