BANORTE: No presta dinero a los viejitos,

Eduardo Pacheco
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FAENA EN CANAL
Por: Evaristo Benitez Castro
BANORTE: No presta dinero a los viejitos,
pero si les agarra sus pesos.
La tía Gertrudis me pide que la lleve de inmediato a una sucursal de BANORTE de la capital del estado; desea hacer unos trámites y yo como su sobrino consentido llevo mano en sus confianzas.
Pide hablar con el gerente que es hijo de su comadre “Chole” y piensa que se agilizarán los trámites pues mañana comienzan las vacaciones de los Días Santos y se acumula el trabajo por la semana corta.
En efecto la atienden ipso facto; ¿En que puedo servirle doña Gertrudis?, dice un atildado caballero.
Mi tía Gertrudis (que tiene 87 años de edad pero con una lucidez de quinceañera) yendo al grano le pide una crédito de cien mil pesos pagaderos a un año; le dice al gerente que ayer depósito un millón de pesos “en greña”, por lo que tiene garantía de pago.
El gerente (aguantándose la risa) le dice a mi tía que el limite de edad para otorgar un crédito DE CUALQUIER TIPO es de 65 años del cuentahabiente.
Mi tía (sin duda mas calzonuda que el propio gerente), le solicita respetuosamente le indique en que artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o en su caso de la correspondiente a la del estado libre y soberano de Tamaulipas se asienta de manera NADA indubitable dicha disposición arbitraria.
Agrega doña Gertrudis, ya encarrerada ante un estupefacto gerente de Banorte, que en su caso también le gustaría ver esa pedorra disposición en los articulados que rigen a la mismísima Comisión Nacional Bancaria y de Valores mexicana.
Arrinconado el gerente le dice a mi tía que él no elabora las reglas, que su responsabilidad es sólo aplicarlas si bien ignora su base constitucional.
Con una asombrosa calma y en susurros mi tía Gertrudis le dice al gerente……”¿y como putas ayer si tomaste un millón de pesos que aquí mismo deposité…soy muy vieja para que me prestes pero muy pendeja para que agarres mis billetes”?.
La tía Gertrudis voltea a verme como pidiendo solidaridad y buscando que la apoye en sus planteamientos; yo atemorizado pues de pinche coincidencia tengo una tarjeta de crédito de BANORTE con saldo negativo, me hice pendejo; cosa que fue relativamente fácil.
Sin embargo intenté mediar en el asunto; “mire tía olvide el crédito puede usted sacar de su cuenta el dinero que ocupe para resolver momentáneamente su eventual problema de liquidez”.
Para abreviar: mi tía Gertrudis cerró su cuenta corriente en BANORTE y retiró todos sus fondos, que no son pocos; prefiere guardar sus dineros abajo del colchón.
En cuanto a la conducta con su sobrino ex favorito (yo), me da pena reconocer que tiene razón en lo que decidió la tía Gertrudis: borrarme de su testamento por fundillo, al haberle tenido miedo al gerente de marras pues no pude alegar algo a su favor.
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