ERASMO SE DESMORONA…
Violencia política, denuncia penal, ASF y sombras del huachicol: el alcalde de Madero ya no puede ocultar la crisis.
Por: Luis Enrique Arreola Vidal
Los gobiernos no entran en crisis.
Las crisis los alcanzan cuando ya no pueden fingir control.
En Ciudad Madero, la administración de Erasmo González Robledo ha llegado a ese punto.
El desgaste es visible, la autoridad se agrieta y la legitimidad se desangra en cada sesión de Cabildo.
Violencia política y denuncia penal
Tres regidoras de oposición —Iris Cortés, Alba Verástegui y Mayra Ojeda— denuncian burlas sistemáticas, hostilidad y bloqueo de sus propuestas.
Mayra Ojeda fue más lejos: presentó denuncia penal contra el alcalde por presunta violencia política de género.
Cuando un presidente municipal necesita silenciar, ridiculizar o acosar a las regidoras para gobernar, no demuestra fuerza.
Demuestra miedo.
Los gobiernos sólidos debaten.
Los gobiernos débiles censuran.
Los gobiernos frágiles atacan a las mujeres que se atreven a disentir.
Esto ya no es un simple choque político.
Es un problema institucional grave.
Guerra contra la prensa.
El periodista Liborio Méndez Hernández denuncia bloqueos y represalias por cubrir las voces de la oposición.
Cuando un gobierno confronta a la prensa que documenta sus fallas, no es estrategia: es pánico a que se sepa la verdad.
Porque los gobiernos seguros dialogan.
Los inseguros confrontan.
Los que pierden legitimidad intentan controlar la narrativa.
La ASF y el escándalo de los 51 millones.
La Auditoría Superior de la Federación ha desnudado irregularidades en el manejo de recursos.
Diez regidores —de distintos partidos— exigieron que Erasmo comparezca para explicar el pago millonario de más de 51 millones de pesos al Sindicato Único de Trabajadores del Ayuntamiento (SUTSHA).
La respuesta fue evasión y abandono temporal de la sesión.
La imagen es clara: un alcalde que cada vez gobierna más solo, sin consensos sólidos y con un Cabildo que comienza a fracturarse.
Cuando el Cabildo se rebela, el poder empieza a erosionarse.
Las sombras que regresan
Detrás de todo esto persiste un elefante en la habitación: el nombre de Erasmo González Robledo ha sido señalado desde 2021 en reportajes vinculados a Sergio Carmona Angulo, el empresario asesinado conocido como “el Rey del Huachicol”.
Vuelos privados documentados y señalamientos como operador político en redes que presuntamente conectaban huachicol fiscal con financiamiento de campañas.
No existe sentencia judicial firme.
Pero en política, el contexto no desaparece.
Cuando un gobierno ya enfrenta denuncias penales, auditorías adversas, choques con la prensa y fracturas internas, esas sombras dejan de ser rumores y se convierten en lastre.
El aislamiento que precede a la caída.
Los gobiernos no caen por un solo escándalo.
Caen cuando se aíslan.
Cuando prefieren el silencio al debate.
Cuando confrontan en lugar de construir.
Cuando la desconfianza se vuelve el sentimiento dominante.
Erasmo González Robledo recorre exactamente ese camino peligroso.
El poder puede resistir críticas.
Pero casi nunca sobrevive a la percepción de debilidad, opacidad y miedo.
Hoy, en Ciudad Madero, esa percepción ya no es sospecha.
Es realidad cotidiana.
La crisis ya no es una posibilidad.
Es el presente.
Porque en política, el poder no se pierde de golpe… se desmorona lentamente.
Primero llega el desgaste.
Después el aislamiento.
Luego la desconfianza.
Y finalmente… la caída.
Hoy, en Ciudad Madero, ese proceso ya comenzó.
Y cuando un gobierno pierde legitimidad… pierde autoridad.
Y cuando pierde autoridad… el poder deja de sostenerse.
Entonces el final deja de ser una posibilidad…
y se convierte en una cuenta regresiva.
