El PatinaderoJuan Antonio Montoya Báez
El cangrejo playero
En medio de la tolvanera política y los reacomodos en el tercer piso, el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA dio a conocer las cifras del periodo vacacional de Semana Santa con cifras alentadoras.
Y no es para menos, los números de este reciente periodo vacacional cayeron como aguacero en plena sequía, nos muestran un incremento del 14.1 por ciento en la afluencia de visitantes no es obra de la casualidad; es resultado de una maquinaria que parece haber aceitado sus engranajes de planeación y seguridad.
Ahí están los datos duros para quien quiera leerlos: más de 2 millones 141 mil visitantes inundaron nuestras carreteras y balnearios, dejando una derrama económica que supera los 2 mil 150 millones de pesos.
Una cifra que llegó como marejada, con la playa Miramar como la joya de la corona con sus 933,874 turistas, pero la verdadera sorpresa la dio la Playa Bagdad con 348,187 visitantes, lo que representa en Matamoros un salto acrobático del 476% respecto al año anterior. Ciudades como Tula y Gómez Farías colgaron el letrero de “lleno total”, demuestran que, cuando hay orden, la gente responde.
En los municipios de Ciudad Madero, La Pesca, Tula y Gómez Farías registraron una ocupación hotelera del 100%, mientras que en Tampico alcanzó 96%.
Dice el Gobernador que “no es una cosa al azar”, y tiene razón, hubo una orden clara que bajó directa hacia los municipios: a los alcaldes se les exigió apretar las tuercas en sus delegaciones de Tránsito.
La instrucción fue tajante: los agentes tenían la orden de “guardar los dientes” y sacar el manual de cortesía, el mensaje fue preventivo, así que tránsito denunciado por morder al turista, se iba a la banca sin escalas. Y parece que funcionó porque la queja ciudadana disminuyó.
Sin embargo, hay que poner los puntos sobre las íes, estos números, no se le pueden colgar como medalla solamente a la Secretaría de Turismo.
Seamos realistas: en Tamaulipas, la Semana Santa siempre tiende al alza por inercia propia, por nuestra geografía y por las ganas de la gente de sacudirse el estrés, el mérito real, si hemos de ser justos, está en la coordinación interinstitucional logística y de seguridad, en el personal de Salud con la asistencia médica en los módulos, los integrantes de Protección Civil que atendieron rescates acuáticos y emergencias, así como en los Ángeles Verdes que devoraron kilómetros en el auxilio en carreteras.
Mientras las líneas de emergencia echaban humo con más de 8 mil reportes, el estado demostró que puede con el paquete.
El gobernador AMÉRICO, tiene motivos para estar satisfecho, logró que la entidad proyecte una imagen de control y progreso que ya se extrañaba. Pero cuidado, que una golondrina no hace verano, y estos éxitos operativos no deben servir de cortina de humo para ignorar a los colaboradores que piensan que el poder es para enriquecerse y no para servir.
El éxito de la Semana Santa es aire fresco, pero la política sigue su curso y las facturas por ineptitud se acumulan en los escritorios de Palacio. Los números son buenos, sí, pero la memoria de los ciudadanos es todavía mejor.
Mientras el Gobernador se ocupa de las grandes cifras y de poner a Tamaulipas en el escaparate del éxito, la reflexión que alumbra más que el sol de Miramar, es si sus colaboradores realmente le aguantan el paso.
AMÉRICO VILLARREAL ANAYA demostró ser un hombre de intenciones genuinas, un mandatario que empuja con entusiasmo y que cree en la planeación por encima del arrebato. Sin embargo, el Jefe del Ejecutivo tiene que enmendar lo que sus colaboradores deberían resolver con eficiencia y, sobre todo, con gratitud.
Es hora de que los que cobran en la nómina dorada, entiendan que la confianza no es un cheque en blanco para la desidia o la corruptela.
Esperemos que el pasado vendaval que zarandeó el territorio político de la entidad, permita que los que continúan, logren estar a la altura de las circunstancias. Ya basta de que el “número uno” tenga que hacer la chamba de quienes, lejos de sumar, terminan restando.
El entusiasmo de quien manda en Tamaulipas merece respaldo, no estorbos vestidos de hipocresía, porque al final del día, la paciencia de un hombre ecuánime es un recurso agotable, y el que no dé el ancho, que se vaya despidiendo de la comodidad de su posición de poder y muerda el polvo como cangrejo playero.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos.
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EL PATINADERO
LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
