¿Un desconocido va por Morena?
-Pedro Lozano, transportista, es el bueno, dicen
-Cada proceso electoral surgen desconocidos “palomeados”
-Luis René Cantú, no gana ni en su colonia, dice Verástegui
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Raúl Hernández Moreno
¿Le dice algo el nombre de Pedro Lozano Martínez?
Es el presidente de la Asociación de Transportes de Carga y hay quienes sostienen que será el candidato de Morena a la presidencia municipal, impuesto directamente desde el gobierno central.
Cada que se acerca un proceso electoral surgen nombres de desconocidos, como el de Pedro Lozano, que son patrocinados por vaya usted a saber quién, pero se da por un hecho que es el elegido de los dioses, aunque luego resulta que al fin del proceso electoral su mención no tiene impacto.
En el 2024, el gran desconocido en el proceso electoral fue Hugo Macay de quien sus panegiristas afirmaban que tenía el visto bueno de Mario Delgado, entonces dirigente nacional de Morena. Durante varias semanas se habló de él, en los mentideros políticos, como la última Coca Cola en el desierto, el hombre que venía dispuesto a convertir a Nuevo Laredo de un rancho grande, en una ciudad moderna, por lo menos un poco mejor que Austin -no hay que ser tan ambiciosos-. Al final ni hizo ruido ni traía nueces consigo.
Hace dos o tres lustros había despistados que daban por un hecho que el candidato a la presidencia por el otrora famoso PRI, sería el catedrático Ramiro Garza Mata, buen hombre, pero su participación hasta ahí llegó: en su mención en pláticas de café.
Hasta antes de 1988, el PRI -como hoy el PAN- controlaba los tres poderes legales y los poderes fácticos, desde la prensa, los empresarios, la iglesia, el ejército, la delincuencia organizada.
Como el PRI y el gobierno era uno solo, imperaba aquella máxima de que, con el apoyo del PRI, cualquier candidato ganaba, así se tratara de un burro.
Morena se convirtió en el viejo PRI anterior de 1988, pero está muy lejano de poder hacer ganar a cualquier candidato. Puede poner un mal candidato a la presidencia municipal, pero para hacerlo ganar tendría que blindarlo con buenos candidatos a las diputaciones locales y la federal, excelentes candidatos a la planilla de regidores y costales de dinero, no menos de 200 millones de pesos, porque los votantes ya se enseñaron a entregar su voto a cambio de dinero y beneficios.
Además, Morena se tendría que encargar de imponerle candidatos a los partidos opositores para garantizar una competencia simulada.
La democracia se prostituyó y se encareció, exponencialmente.
El tiempo dirá si Pedro Lozano es un farol, un bulo, o resulta que sí es el elegido de los dioses del morenismo.
“No ganan ni en su colonia”, sentenció el diputado local Vicente Verastegui Ostos, al referirse a Luis René Cantú y Francisco Garza de Coss, a los que acusó de diferir la emisión de la convocatoria para elegir al nuevo presidente del Comité Directivo Estatal.
El CEN del PAN recomendó a la dirigencia de Tamaulipas emitir la convocatoria antes de un mes y Verastegui denunció que los dos personajes citados se oponen a ello.
Y es que Luis René, El Cacharro, se niega a dejar su posición, pese que es el responsable de las derrotas que el PAN sufrió en el 2021, 2022, 2023 y 2024. Él era dirigente estatal y carga con esas derrotas, aunque, por supuesto, mayor culpabilidad tiene el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, porque él sostuvo a El Cacharro y porque fue él quien impuso candidatos, sin consultar a la militancia.
Al PAN no le queda otra que renovarse o morir en el intento. Los militantes deben decidir entre Omeheira López o Gloria Garza. La primera es la continuidad del cabecismo, ese cabecismo que le hizo mucho daño a Tamaulipas y al panismo, porque se engolosinó y creyó que el poder sería para siempre y todo terminó en un sexenio.
Lo que le pasó al cabecismo también debe ser un llamado de alerta para el morenismo que está convencido de que con Américo y Claudia Sheinbaum van a durar varias décadas. ¡Aguas, nada es eterno!
Hasta el imperio romano se derrumbó.
