La hora de los redentores
-Ofrecen el paraíso terrenal
-Prometer no empobrece
-Cada elección es lo mismo
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Raúl Hernández Moreno
20-abril
Si en el 2006 Andrés Manuel López Obrador surgió como el mesías que salvaría a los mexicanos y desterraría la inseguridad y la pobreza, en este 2026, aquí en Tamaulipas y Nuevo Laredo, abundan los redentores.
Y como prometer no empobrece, estos redentores ofrecen hacer de Nuevo Laredo el paraíso terrenal, donde la gente no se enfermará más que por el gusto de disfrutar de hospitales públicos de calidad mundial.
Será también la sede mundial de la educación, con universidades al nivel del Tecnológico de Monterrey, el ITAM, la Universidad Anáhuac, pero gratuitas.
Si la Ciudad de México tiene más de 200 museos, los redentores ofrecen que tengamos por lo menos uno, pero de calidad, en el que se puedan admirar las esculturas y cuadros de las glorias y leyendas mexicanas, los creadores que destacan a nivel mundial.
¿Qué tal ofrecer que los sueldos en Nuevo Laredo sean similares al promedio de un europeo, arriba de los 550 dólares semanales?
¿Se imagina a Nuevo Laredo con un doble piso desde el puente 1 hasta el Km. 26? ¿O con un metro?
Por supuesto, prometer es una cosa y cumplirla es otra.
Es inevitable escuchar a los redentores ofrecer cambiar a Nuevo Laredo de la noche a la mañana y acabar con años de retraso, en todos los rubros. Ellos saben que en las campañas todo es válido y que cuando se enfrenten a la realidad poco se puede hacer, porque el presupuesto no alcanza.
Cada elección, a los tres años, a los seis años, es lo mismo. Ya nos acostumbramos a una avalancha de promesas que no se cumplen. Ya nos curamos de espanto y al final se vota por el menos malo, por el que sus promesas suenan más creíbles. Se vota por el que inspira confianza.
Si hoy vemos a decenas de morenistas en abierto proselitismo para alcanzar una candidatura a lo que sea, en clara violación a las leyes, es porque saben que los organismos electorales, incluyendo los tribunales, son sus aliados y no van a aplicarles ningún tipo de sanción.
Podrá presentarse una y mil denuncias en contra de los aspirantes guindos y aún en el supuesto de que el IETAM o el INE determine hacerles algún tipo de advertencia, saben que, en una segunda instancia, los tribunales van a echar abajo los acuerdos adversos.
No hay tribunales independientes, están al servicio del partido en el poder. ¡Carajo, para eso fue la reforma al poder judicial!
El proceso electoral 2026-2027 inicia el 1 de septiembre. Los tiempos de precampaña y campaña están bien definidos.
La oposición, en cambio, se mantiene serena, tranquila, saben que no son tiempos de proselitismo, porque si lo hacen los mismos aspirantes que hoy descaradamente se promueven, los van a denunciar y van a solicitar que se les castigue con todo el rigor de la ley, para que se enseñen a respetar los tiempos electorales, para que no violenten el estado de derecho.
A los opositores si se les va a castigar con dureza, incluso negándoles el derecho de participar en la elección.
El tiempo de los redentores es de Morena. Son ellos los que nos traen el paraíso a la tierra.
