Sigue creciendo caso de la CIA
-El gobierno pasó de la euforia al escándalo
-Embajada estadounidense reveló la muerte
-El domingo, relevo en Morena
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Raúl Hernández Moreno
El 19 de abril, ufano, triunfalista, el Gabinete de Seguridad del gobierno de México, dio a conocer que en una acción conjunta elementos del ejército y la fiscalía de Chihuahua inhabilitaron cuatro campamentos clandestinos dedicados a la producción de metanfetaminas.
Hasta ese momento, todo era loas y aplausos para el gobierno federal, hasta que horas más tarde, el embajador de los Estados Unidos dio a conocer la muerte de dos miembros de su personal, así como del director de la Agencia Estatal de Investigaciones.
Y entonces estalló el escándalo, porque los dos estadounidenses resultaron agentes de la CIA -eso lo informó la prensa de ese país- que además no tenían permiso para operar en territorio mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum, tan dada a defender la soberanía con saliva, salió a condenar la intervención de fuerzas extranjeras y lanzó a sus perros de caza en contra de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, a quien acusaron de traición a la patria y exigen una explicación.
El senado la citó a comparecer, pero ella les dijo que no irá, por el momento. La oposición reiteró su demanda para que comparezca el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha y explique sus nexos con Ismael El Mayo Zambada, pero la mayoría morenista se opuso. Es el doble rasero del oficialismo.
Si Morena defendiera la soberanía de verdad, ya habría exigido una explicación al Departamento de Estado del vecino país o al mismo presidente de los Estados Unidos Donald Trump, sobre la intervención de sus dos agentes en México. Pero la soberanía no llega a tanto.
Si lo que está pasando hubiera ocurrido con Guatemala o Honduras, México ya hubiera roto relaciones diplomáticas, para demostrar que la soberanía no se negocia ni se vende, se defiende como dice una estrofa de ese himno nacional anacrónico, “el cielo un soldado en cada hijo te dio”.
Para los morenos es intrascendente el desmantelamiento de los laboratorios y en una de esas, se los regresan a los narcos, con el argumento de que el decomiso fue ilegal.
La cuestión es que la posición del gobierno mexicano ha enardecido a los gringos, molestos por la falta de empatía por los agentes fallecidos y porque hasta ahora se ha despreciado el desmantelamiento de los laboratorios.
Por otra parte, Morena realizará este domingo 3 una sesión extraordinaria de consejo para oficializar la salida de María Luisa Alcalde de la presidencia y la llegada de Ariadna Montiel.
También se escogerá a un nuevo secretario de Finanzas, en tanto que Andy López Beltrán seguirá como secretario de organización, aunque se supone que sin poder.
Andy López y Gerardo Fernández Noroña se han convertido en un lastre y un desastre para Morena y para la 4T. Los dos son el peor ejemplo de un mal morenista: cínicos, corruptos, haraganes, soberbios. Lo mejor que podría pasar es que a ambos se les expulse y se les procese, pero eso no va a pasar.
Pero si Morena se empeña en guardar las formas, por lo menos no debe darles juego y dejar que se hagan el harakiri con sus imbecilidades.
