La violencia: la enorme herida social de nuestro México.

Eduardo Pacheco
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Palabras libres

La violencia: la enorme herida social de nuestro México.

Desde el mirar humano

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

La violencia que se ha dejado sentir desde hace décadas ha modificado en forma dramática la vida en nuestro país. Y esto es reflejo claro de la debilidad de las fuerzas humanistas, civilizadoras y constructoras de la paz: la crisis de los valores éticos y morales en nuestra sociedad.

Cuando la seguridad se quiebra en carreteras y en caminos rurales, en la ciudad y en el campo, en el comercio que se cierra y en todos los espacios de la vida, no estamos solo frente a un fenómeno de orden público, sino ante el triunfo de lo irracional  y la perdida de amor por la vida.

Lamentablemente la violencia se nos ha venido presentando como estadística fría, a veces aumenta, a veces disminuye; pero está latente de manera grave y significa y dolor de familias; representa la nación herida, pérdida de la dignidad humana y frustración por permitir que la ambición y la codicia triunfen sobre la razón y que, día tras día, las luces de la vida se sigan apagando.

Desafortunadamente vivimos confrontados unos contra otros y culpamos a los partidos, a los colores políticos, olvidando que la transformación no vendrá de un instrumento político, sino del cultivo del espíritu y del progreso moral que le impriman a la sociedad los hombres de bien.

Entonces el capital humano es lo que se tiene que regenerar constantemente en institutos políticos y en las dependencias de gobierno.

Es cierto que para transformarnos como personas y como sociedad se requiere servidores públicos capaces y honestos, sin hambre de riqueza; pero también es preciso educar el espíritu, con valores, desde el hogar y en la escuela, para cimentar la honestidad, el respeto, la bondad y la solidaridad, fundamentales para respetarnos y cuidar la vida entre todos.

Nos hace falta humanidad para comenzar a sanar nuestras heridas.

 

 

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