El PatinaderoJuan Antonio Montoya Báez
La Borrega sale trasquilada
En tiempos de guerra, salvaguardar al Rey es la prioridad, pero para ello se necesita una voz que calme y una mano firme que desvíe las flechas.
Morena, en su infinita capacidad de autodestrucción, prodigó las armas a sus enemigos: sus yerros, actos de corrupción y traiciones internas son los arietes que hoy golpean las paredes de la 4T y cuando los ataques vienen de las propias entrañas, es cuando recordamos que la gratitud, en la política, tiene una fecha de caducidad muy corta.
El amor por conveniencia se acaba cuando el lodo empieza a salpicar las siglas, como con MANUEL MUÑOZ CANO, líder estatal del PVEM, aprendió rápido de los clásicos: aplicó el “yo no lo conozco” salinista y tomó el desengrasante para pintar su raya frente al incendio provocado por el diputado federal MARIO LÓPEZ HERNÁNDEZ, “La Borrega”.
Al exalcalde de Matamoros le dio por soltar la lengua en San Lázaro denunciando ligas de políticos tamaulipecos con el huachicol fiscal, pero en lugar de aplausos, recibió un portazo.
MUÑOZ CANO lo aventó debajo del camión con una elegancia envidiable: aclaró que “La Borrega” no es verde, sino un “candidato prestado” de Morena que les cayó de rebote.
Lo dejaron solo en el ruedo, sugiriendo que, si tiene pruebas, deje el circo mediático y se presente ante el Ministerio Público.
La jugada le salió al revés: buscaba reflectores y encontró el desprecio de quienes le prestaron la camiseta. “La Borrega” salió trasquilada —aunque eso sí, con harta lana— y ya le preparan expedientes por saqueo y peculado como castigo a su indiscreción. Lo irónico es que la punta de lanza de esta exigencia de justicia sea otro señalado: el alcalde sin visa, Beto Granados.
Mientras los ataques golpean como olas, se necesitaba un portero que reventara balones peligrosos. El hombre seleccionado fue el Secretario General de Gobierno, HÉCTOR JOEL VILLEGAS, “El Calabazo”, quien se presentó ante los diputados locales con la seguridad de quien se sabe el guardián del área.
VILLEGAS GONZÁLEZ no fue a improvisar; presentó un modelo de gobierno humanista enfocado en la gobernabilidad democrática. Los números lo respaldan: 4,200 trámites, acompañamiento a víctimas y la localización de 511 personas. Casi fue cargado en hombros por una legislatura que, por una vez, pareció ponerse de acuerdo.
Desde la morenista MAGALY DEANDAR aplaudiendo la estabilidad, hasta la priista PALOMA GUILLÉN reconociendo el diálogo político, e incluso GERARDO PEÑA del PAN pidiendo más presencia institucional; todos le dieron el visto bueno. “El Calabazo” se confirma como uno de los hombres más leales de un gabinete donde abundan los “pecados mayores”, pero donde sus “lunares” parecen menores frente al caos que otros generan.
“El Calabazo” presentó los avances en gobernabilidad, diálogo político y atención ciudadana en Tamaulipas, destacando el modelo de gobierno humanista del mandatario estatal, AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, enfocado en fortalecer la gobernabilidad democrática, diálogo institucional y bienestar social.
HÉCTOR JOEL VILLEGAS salió ileso, dando certidumbre en tiempos de incertidumbre política y demostrando que, para cuidar al Rey, se necesita menos lengua y más manos en la obra.
En el gabinete se respira tranquilidad, donde algunos integrantes, no todos, se preparan para el cierre genial.
Tras los ajustes de AMÉRICO en su equipo de trabajo, se nota la soltura en la labor de los hombres del tercer piso. En la Torre Bicentenario, sin embargo, persiste la ineptitud, las mentiras y la traición. Al tiempo.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
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