Caen dos narcos políticos de Morena
-Ya los tiene en sus manos Estados Unidos
-Se cae la narrativa mentirosa de Sheinbaum
-Popularidad de la presidenta, por los suelos
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Raúl Hernández Moreno
Dos de los primeros 10 narco políticos de Morena a los que el gobierno de Estados Unidos le pidió al de México detener y extraditar, se entregaron a las autoridades de ese país. ¿O fueron detenidos?
Ahora serán procesados por el gobierno estadounidense, sin pruebas en su contra, según la narrativa de la mentirosa presidenta mexicana y uno se pregunta ¿qué hará Sheinbaum y su pandilla de rufianes? ¿Van a denunciar en los medios de comunicación que se vulnera la soberanía mexicana? ¿Exigirán una explicación al Departamento de Estado o a Donald Trump? ¿Se atreverá la presidenta a exigir que la Fiscalía estadounidense le comparta las declaraciones de Gerardo Medina y Samuel González? ¿Irá Noroña a Estados Unidos a exigir respeto a la soberanía?
Al final, lo que ambos declaren no se sabrá y es casi seguro que se cuiden de decir todo lo que saben y de repartir culpas. Saben que, si hablan, su familia, amigos y conocidos serán sometidos a una persecución judicial y criminal. Ellos pueden estar a salvo, pero no muchos de su círculo cercano.
Y es curioso que en público el gobierno mexicano defiende a Rocha Moya y al senador Enrique Insunza y, sin embargo, les congela las cuentas bancarias. Colaboran con los estadounidenses, pero no quieren que se sepa. No quiere decir que si colaboran son traidores a la patria. Al contrario, hacen bien en colaborar para que sean castigados los narcos políticos.
Si Estados Unidos no se detuvo para castigar a Antonio Noriega, Osama Bin Laden, Saddam Husein, Muamar Gadafi, Nicolás Maduro, menos se va a detener ante delincuentes de cuello blanco.
Esperemos que caigan más gobernadores en activo. Es tiempo de limpiar la casa y de castigar a los políticos que pactaron con el crimen organizado.
Mientras tanto, una encuesta de México Elige, establece que la popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum se ubica en estos momentos en un 44.5 por ciento.
En dos años la imagen de Sheinbaum ha sido vapuleada de manera lapidaria. El presidente Donald Trump la ha exhibido como una mandataria débil y ha dicho, hasta la saciedad, que son los cárteles los que gobiernan México.
La imagen de Morena como narco partido cada vez se afianza más en el imaginario popular y la protección desmedida que el gobierno federal le da a Rubén Rocha Moya, da argumentos a los detractores.
Para colmo, la economía es un desastre, con una monstruosa deuda de 18.6 billones de pesos, no hay inversiones extranjeras ni nacionales, sólo el 45 por ciento de la fuerza laboral activa paga impuestos, la economía crece a 0.8 por ciento.
Todo lo anterior abona para ese escaso 44.5 por ciento de popularidad, lo que hace que la presidenta esté en manos del expresidente Andrés Manuel López Obrador y sus socios mafiosos.
Si la Sheinbaum rompe con AMLO, este puede mover a su pandilla para mandarla al carajo en la próxima elección de revocación de mandato, con todo y su cientificismo de pacotilla.
Para que los resultados de la revocación de mandato sean vinculantes, debe participar por lo menos el 40 por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal, alrededor de 40 millones, lo que suena a una cifra muy alta, cuando se trata de una elección única.
La revocación es una enorme tontería, de las muchas que impuso López Obrador y es una arma con la que cree dominar a la presidenta.
