La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
La semana pasada uno de los grupos hegemónicos de Reynosa, Tamaulipas -el capitaneado por la senadora, Maky Ortiz Domínguez- hizo un deslinde con todas las fuerzas políticas tamaulipecas vinculadas al huachicol y el narco. En el marco de un evento multitudinario del Partido Verde, sin retórica figurada expresaron en voz del alcalde Carlos Peña Ortiz:
-¡Ni huachicoleros, ni narcos!
¿Qué significado sociopolítico tiene esa posición?
En el escenario nacional que envuelve a MORENA -acusaciones a parte de su estructura gubernamental de estar asociados con el movimiento ilícito de drogas-; en lo local, casi es una ruptura con el gobierno de Américo Villarreal Anaya a quien se le señala su sociedad con personajes cercanos al dinero de los hidrocarburos ilegales.
El evento de los verdes se llevó a mucha gente entre las patas. Incluyendo al senador José Ramón Gómez Leal a quien, desde hace años, existe la presunción de su fortuna originada en aquel ilícito. (Eso sin contar la relación familiar con el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, que no canta mal las rancheras en cuanto a fabricar patrimonios con dinero de dudosa procedencia).
De refilón la bofetada les llegó a las diputadas adictas al JR que desean ser candidatas a lo que sea en Reynosa.
Es decir: estamos viendo un alejamiento estratégico del bando de Gómez Resendez. Maky decidió ir sola en el futuro inmediato y mediato en la ciudad y en el estado.
El posicionamiento de los líderes del PV, en el mismo acto, es la cuasi demolición temprana de la coalición MORENA-PV.
Se infiere: los verdes quieren a Maky para el 2028 tamaulipeco.
Con, o sin MORENA.
Y eso dificulta cualquier pacto en el porvenir: en la IV T y su Segundo Piso, a nadie le gustará negociar con un amago de fractura en la víspera.
La fortaleza de la corriente de los Ortiz Peña es incuestionable en Reynosa. Por casi una década han mantenido el control político en la ciudad. En el escenario estatal, es diferente. Ningún partido -por sí solo- cuenta con la potencia suficiente para apropiarse del control político estatal.
En tal circunstancia, la candidatura de Maky será cuesta arriba. Será sí, lucrativa y rentable para el bando de Manuel Muñoz Cano que, como gerente de una empresa, sólo ve números y beneficios para su persona.
Al final de todo, Muñoz Cano y socios, están apostando a perder para ganar.
La ruta del verde para los Peña Ortíz, será espinosa; y mucho más para el alcalde, que podría ver obstaculizado su ascenso en el escenario nacional con el traje de tucán.
El PV no es una fuerza en ascenso; es un actor en declinación. Ese fenómeno inició con la traición a MORENA, en la reforma electoral de Claudia Sheinbaum Pardo.
Cada vez se ve más claro el Tamaulipas del 2028.
