“La vivienda en Tamaulipas, Reynosa y Altamira.”

Eduardo Pacheco
4 Min Read

Columna Rosa, sólo para Mujeres.

“La vivienda en Tamaulipas, Reynosa y Altamira.”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos

Hoy, hablar de vivienda ya no es solo contar metros cuadrados. Es preguntarnos cómo queremos vivir las mujeres tamaulipecas: cómo nos movemos, dónde trabajamos, dónde estudian nuestras hijas e hijos y con quién contamos cerca en un día difícil. La casa ya no se decide sola, se decide pensando en la ciudad que estamos construyendo entre todas.

En América Latina el suelo es cada vez más caro y el clima más extremo; Tamaulipas no es la excepción. Ya no podemos seguir extendiendo las ciudades sin orden, alejando los fraccionamientos de todo. La alternativa es clara: aprovechar mejor lo que ya tenemos, densificar con inteligencia y con un profundo sentido humano.

REYNOSA es un ejemplo de ciudad que ha crecido muy rápido y que demanda soluciones nuevas. Para muchas mujeres, los trayectos largos en transporte informal significan tiempo perdido, cansancio y miedo al regresar de noche. Imaginar una Reynosa con vivienda cercana al trabajo, al mercado, a las guarderías y a las escuelas es también imaginar más tiempo para nosotras, menos gasto en transporte y más redes de apoyo entre vecinas.

Ciudad VICTORIA, como capital, tiene el reto y la oportunidad de ser laboratorio de buenas prácticas urbanas. No se trata solo de crecer hacia afuera, sino de renovar barrios, rescatar casas en desuso, abrir pequeños comercios de barrio y hacer más seguros los trayectos a pie. Una Victoria con banquetas dignas, arboladas, parques cuidados y vivienda bien conectada al transporte público puede cambiar la manera en que las mujeres vivimos la ciudad.

En el sur, ALTAMIRA forma parte de una zona con fuerte dinámica industrial y portuaria, donde muchas familias llegan en busca de empleo. Allí la clave es que la vivienda no quede aislada de los servicios básicos.

Desarrollos habitacionales que integren escuelas, centros de salud, estancias infantiles y espacios públicos iluminados pueden hacer la diferencia entre un fraccionamiento dormitorio y una verdadera comunidad.

En las tres ciudades, densificar no significa hacinar. Significa diseñar viviendas bien orientadas, con ventilación natural, sombras, árboles, patios comunes y áreas donde las niñas y los niños puedan jugar cerca de casa mientras las madres tienen espacios para convivir y organizarse.

Significa también combinar vivienda con comercio local, consultorios, papelerías y farmacias a distancia de caminata.

El gobierno estatal ha avanzado en fortalecer la vivienda social y en ordenar mejor el crecimiento urbano; el siguiente paso es consolidar estos esfuerzos con una visión de género y de comunidad. Que cada nuevo proyecto venga acompañado de transporte digno, seguridad, alumbrado y espacios públicos cuidados, para que las mujeres no tengamos que elegir entre una casa propia y una vida cotidiana segura.

Las y los desarrolladores también tienen una gran responsabilidad.

No construyen solo edificios: crean los escenarios donde transcurre la vida diaria.

Cuando dialogan con vecinas, escuchan a las colonias y coordinan con las autoridades, las decisiones sobre la altura de un edificio, el ancho de una banqueta o la ubicación de un parque se traducen en más encuentros, más cuidados compartidos y menos miedo.

Densificar bien puede reducir traslados, bajar emisiones y darle nueva vida a nuestras calles. Hecho sin sensibilidad, solo reproduce desigualdad.

Pensar la vivienda como un proyecto humano y cercano a las necesidades de las mujeres es apostar por ciudades más compactas, conectadas y, sobre todo, más humanas en Reynosa, Victoria, Altamira y todo Tamaulipas.

TAGGED:
Share This Article