CONFIDENCIAL.ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
Los votos sobre ruedas
Cuando el gobierno federal puso fin, en enero pasado, al decreto para regularizar vehículos de procedencia extranjera, quedaron muchas preguntas sin responder. La principal: ¿sirvió para algo más que para recaudar dinero y generar simpatías electorales?
Las cifras oficiales presumen casi tres millones de vehículos regularizados. Es un número impresionante. Sin embargo, detrás de esa estadística hay una realidad mucho menos alentadora.
El gobierno de, Andrés Manuel López Obrador, justificó la medida con tres argumentos. Combatir la inseguridad, dar certeza jurídica a familias de bajos ingresos y frenar el contrabando de automóviles. Ninguno de los tres resistió la prueba de los hechos.
La inseguridad no disminuyó por la regularización de los llamados vehículos “chocolates”. No existe evidencia seria que permita sostener semejante conclusión. Los índices delictivos siguieron respondiendo a factores mucho más complejos que la situación legal de los automóviles.
Tampoco era verdad que todos los beneficiarios fueran personas de escasos recursos. Bastaba recorrer cualquier ciudad fronteriza para encontrar unidades de lujo, camionetas de alto valor comercial y vehículos que difícilmente podrían considerarse parte del patrimonio de una familia vulnerable.
El tercer argumento resultó todavía más insostenible. Lejos de frenar el contrabando, la regularización lo estimuló. Los “carreros” entendieron rápidamente que el gobierno estaba enviando un mensaje de tolerancia. Si tarde o temprano habría otro decreto, seguir introduciendo vehículos ilegalmente al país se convirtió en un negocio seguro.
Por eso resulta llamativa la declaración, este lunes, del titular de la Oficina Fiscal del Estado, Marcelo Olan Mendoza, quien anunció gestiones para reactivar el programa. Según dijo, en Tamaulipas quedaron pendientes alrededor de 200 mil vehículos sin legalizar.
La cifra parece optimista. En realidad, todo indica que son muchos más. Basta observar el flujo constante de unidades que siguen cruzando la frontera para comprender que el fenómeno nunca se detuvo. El contrabando continúa operando con notable eficacia.
Pero el fondo del asunto no es cuántos vehículos faltan por regularizar. La pregunta relevante es por qué existe interés en abrir nuevamente la puerta.
La respuesta parece encontrarse en el calendario político. En 2027 estarán en juego 17 gubernaturas, los 500 espacios de la Cámara de Diputados, además de alcaldías y congresos locales en varias entidades, entre ellas Tamaulipas.
La regularización masiva genera beneficiarios directos. Y todo beneficiario suele convertirse en un potencial simpatizante electoral. Así ocurrió en 2022 y todo indica que la lógica sigue siendo la misma.
Si realmente existiera voluntad para resolver el problema, el gobierno tendría otro camino. Aplicar la ley. Reforzar la vigilancia fronteriza. Combatir las redes de introducción ilegal de vehículos. Sancionar a quienes lucran con esa actividad.
Pero hacer cumplir la ley produce menos dividendos políticos que otorgar amnistías periódicas.
Mientras tanto, las ciudades siguen absorbiendo miles de vehículos adicionales. Crece el congestionamiento vial, aumenta la contaminación y se acelera el deterioro de calles y avenidas que ya muestran signos evidentes de saturación.
Esa es la consecuencia de una política pública diseñada con criterios electorales y no de ordenamiento.
Lo demás son discursos.
EL RESTO.
Los alcaldes de Madero y Matamoros, Erasmo González Robledo y Alberto Granados, parecen tener cada vez más complicado el camino hacia una eventual reelección.
Si Morena realmente pretende aplicar el criterio de cerrar el paso a perfiles que generen desgaste político, resultaría difícil justificar una nueva postulación para dos de los presidentes municipales más cuestionados del momento.
Más aún cuando persisten versiones sobre el interés de autoridades estadounidenses en ambos personajes de la vida pública tamaulipeca. En política, la percepción suele pesar tanto como los hechos. Y Morena difícilmente querrá llegar al 2027 cargando ese tipo de lastres.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
