DE PRIMERA ……. LA DAMA DE LA NOTICIAPOR ARABELA GARCIA ….
ENTRE EL ORDEN FINANCIERO Y EL CAOS SOCIAL: EL TAMAULIPAS DE LOS CONTRASTES
La frialdad de los números suele ser el mejor termómetro para medir la eficacia de un gobierno. Sin embargo, cuando las estadísticas de la administración pública se cruzan en un mismo lunes, nos encontramos con un panorama de contrastes brutales: mientras el dinero estatal se cuida con rigor matemático, la salud y las promesas de bienestar social caminan por la cuerda floja de la duda y la ineficacia.
Empecemos por lo que se hace bien. Los datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados al primer trimestre de 2026 no mienten: Tamaulipas se consolidó como el referente de orden financiero en la frontera norte. El secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González, entregó cuentas claras que reflejan la disciplina de la administración de Américo Villarreal Anaya.
Tener una deuda per cápita de 4 mil 495 pesos por habitante —la más baja de la región frente a los escandalosos 17 mil 642 pesos de Nuevo León o los 14 mil 118 de Chihuahua— habla de un manejo impecable. Con solo el 1.7% del PIB Estatal comprometido y apenas un 39.5% de las participaciones federales asignadas a pasivos, la tesorería estatal tiene un respiro que ya quisieran otros. Ahí hay orden y hay aplauso justificado. El recurso se cuida.
El problema es cuando pasamos de la pulcritud de la caja registradora a la cruda realidad de la política social y de salud federal que impacta directamente en nuestras calles.
Lo del sarampión ya pasó de ser una alerta a convertirse en una crisis de estado que desnuda el fracaso de las cadenas de vacunación. Al corte del 15 de junio, México acumula la escalofriante cifra de 18,337 casos confirmados y 43 defunciones asociadas al brote. Tan solo en la última semana se sumaron 180 nuevos contagios y dos muertes más.
¿Qué pasó con el país que presumía haber erradicado este virus? La complacencia oficial pretende culpar exclusivamente al fenómeno migratorio y al tránsito en la frontera, y aunque la alta movilidad influye, la verdadera raíz del problema es interna: se descuidó la inmunidad colectiva y bajaron las coberturas de vacunación básica. Atribuirle todo al extranjero es la salida fácil de un sistema de salud que reaccionó tarde. El sarampión avanza porque las vacunas no llegaron a tiempo a los brazos de los ciudadanos.
Y en el plano local, el anuncio de las Viviendas del Bienestar en Matamoros levanta más cejas que aplausos. La meta de meter a 20 mil familias en igual número de inmuebles con un costo promedio de 600 mil pesos suena idílica para abatir el rezago habitacional, e incluso el sector inmobiliario nacional ya vino a firmar convenios. Pero en el periodismo no hay espacio para la ingenuidad.
La propuesta de construir complejos dúplex o tríplex enciende alertas inmediatas de hacinamiento urbano. Lo barato suele salir caro. Más allá del diseño arquitectónico, el verdadero temor radica en el historial de los programas públicos en México: el sospechosismo de que detrás de este megaproyecto de vivienda no esté el bienestar del pueblo, sino el negocio al amparo del poder para el hijo de algún político influyente. El escepticismo ciudadano está más que justificado; nos ha costado décadas de engaños aprender que cuando el gobierno ofrece esquemas tan bondadosos y exprés para los asegurados, casi siempre hay gato encerrado.
Qué bueno que las finanzas estatales sigan blindadas y en orden, porque el panorama que viene en salud y desarrollo urbano va a requerir de cada peso disponible para enmendar las ocurrencias. Al tiempo.
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