CUANDO LAS INSTITUCIONES SON NOTICIA

Eduardo Pacheco
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CUANDO LAS INSTITUCIONES SON NOTICIA
Columna: Conciencia Ciudadana
Por: Luis Armando González Isas

Hay quienes afirman que una democracia se mide por la fortaleza de sus instituciones y no por el carisma de sus gobernantes. Estoy convencido de que tienen razón. Los gobiernos cambian, los partidos ganan y pierden elecciones, los funcionarios van y vienen, pero las instituciones permanecen. Por eso, cuando son ellas las que ocupan los titulares, vale la pena detenerse a analizar qué nos están diciendo.

Esta semana, por ejemplo, el Congreso del Estado volvió a poner sobre la mesa un tema que no debería tener colores partidistas: la transparencia en el manejo de los recursos públicos. La solicitud para que el Gobierno del Estado informe el destino de los 151 millones de pesos recaudados mediante el llamado impuesto verde no es un acto de confrontación; es parte de la función de cualquier Poder Legislativo. Fiscalizar el uso del dinero público es una obligación constitucional y una exigencia ciudadana.

En los últimos años hemos visto cómo la sociedad es cada vez menos tolerante con la opacidad. Ya no basta con anunciar cuánto se recauda; hoy la ciudadanía quiere saber en qué se gasta, cuáles son los resultados y quién evalúa que esos programas realmente funcionen. Esa cultura de la rendición de cuentas llegó para quedarse, y eso fortalece la vida democrática.

Otro hecho que merece atención ocurrió en la Fiscalía General de Justicia. La destitución de un agente del Ministerio Público y de un elemento de la Policía de Investigación, así como las sanciones aplicadas a otros servidores públicos, puede interpretarse de dos maneras. La primera, como la evidencia de que existen irregularidades dentro de la institución. La segunda, y quizá la más importante, como la decisión de no tolerarlas.

Durante muchos años la desconfianza hacia las instituciones de procuración de justicia nació precisamente de la sensación de impunidad interna. Hoy el desafío no consiste únicamente en sancionar, sino en prevenir, profesionalizar y construir una verdadera cultura de legalidad. La confianza no se recupera con un comunicado; se gana con acciones constantes y resultados verificables.

En contraste con estas noticias, la Universidad Autónoma de Tamaulipas y su rector Damaso Anaya Alvarado, ofrecieron una señal distinta, pero igualmente importante. Mientras unos corrigen errores del presente, la universidad trabaja en construir el futuro. La ampliación de su oferta de maestrías para ingenieros representa mucho más que nuevos programas académicos; significa apostar por el conocimiento, la innovación y la formación de especialistas que responderán a las necesidades de un estado que busca consolidarse como un polo industrial, energético y logístico.

No es casualidad que una de las nuevas maestrías esté enfocada en ingeniería portuaria. Tamaulipas cuenta con una ubicación estratégica y con algunos de los puertos más importantes del país. Preparar profesionales para ese sector es pensar en el crecimiento económico de las próximas décadas. Lo mismo ocurre con la construcción, la administración industrial y la ingeniería en negocios: son áreas directamente vinculadas con la competitividad del estado.

Y mientras unas instituciones fortalecen sus procesos internos y otras apuestan por la educación, este domingo el Partido Acción Nacional enfrentará su propia prueba. La elección de su nueva dirigencia estatal definirá mucho más que nombres. El resultado enviará señales sobre el equilibrio de fuerzas dentro del partido, su capacidad para mantener la unidad y la estrategia que seguirá rumbo a las elecciones de 2027.

Los partidos políticos también son instituciones públicas. Reciben financiamiento, representan a miles de ciudadanos y tienen la responsabilidad de fortalecer la democracia. Por eso, sus procesos internos no son asuntos exclusivos de la militancia. La manera en que eligen a sus dirigentes, resuelven sus diferencias y construyen consensos habla de la calidad de la política que después ofrecerán a la sociedad.
Si algo une estas cuatro noticias es una palabra: responsabilidad.

Responsabilidad para administrar recursos públicos con transparencia.

Responsabilidad para sancionar a quienes incumplen la ley.

Responsabilidad para invertir en la educación y formar mejores profesionistas.

Y responsabilidad para renovar liderazgos políticos con legitimidad y visión de futuro.

Bueno, por hoy es todo, y nos leemos en la próxima se el Primerísimo nos lo permite.

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