COINCIDENCIAS
Reelecciones y herencias
Omar Reyes
En Tamaulipas ya arrancó la elección de 2027. No en el IETAM, no en las precampañas, mucho menos en las calles.
Arrancó en los despachos municipales, donde algunos alcaldes hacen cuentas para reelegirse y otros, impedidos para volver a aparecer en la boleta, buscan fabricar un heredero que les cuide el negocio político.
En 2027 todavía estará permitida la reelección consecutiva, pues la prohibición aprobada por el Congreso comenzará a aplicarse hasta 2030, así que los alcaldes que llegaron por primera vez en 2024 podrán buscar otros tres años.
Pueden hacerlo, otra cosa es que deban.
Entre quienes tienen abierta esa puerta aparecen Mónica Villarreal, en Tampico; Erasmo González, en Ciudad Madero; Alberto Granados, en Matamoros, y Miguel Ángel Almaraz, en Río Bravo.
Todos tendrán derecho a pedir nuevamente el voto, pero el derecho a competir no equivale a un cheque en blanco.
En Tampico, Mónica Villarreal tendrá que demostrar que más allá de su parentesco consanguíneo con el gobernador, ha logrado amasar capital político
Su administración presume movilidad, seguridad, bienestar, finanzas sanas, reuniones, programas y fotografías cuidadosamente acomodadas. El problema es que una ciudad no se gobierna con discursos de humanismo.
Se gobierna recogiendo basura, reparando calles, resolviendo los problemas de movilidad y enfrentando los rezagos urbanos que siguen, a decir de los tampiqueños, desde su arribo al poder sólo se han ido agravando
Y peor incluso, en las colonias critican que tiró en pocos meses lo que durante seis años construyó Jesús Nader, el panista que ya anda preparando su regreso a la Presidencia Municipal de Tampico.
Tampico tiene potencial, actividad comercial, vocación turística y una posición privilegiada en el sur del estado, atributos que aprovechó Chucho, pero son los que no ha logrado hacer nada Moni.
La alcaldesa llegó con el apellido más poderoso de Tamaulipas, Villarreal, pero tiene apenas un año para demostrar que ha hecho ella, no qué gestionó el estado, qué heredó de administraciones anteriores o qué pudo resolver gracias a la cercanía con Palacio de Gobierno.
En Ciudad Madero, Erasmo González también tendrá que rendir cuentas. La urbe petrolera y turística continúa cargando problemas de pavimentación, drenaje, inundaciones y deterioro urbano que no pueden esconderse, y ahora, hasta un escándalo por la repentina desaparición de 150 mapaches de las escolleras en playa Miramar y donde todos los cuestionamientos apuntan al edil.
Erasmo, así sin N, tendrá además que tratar de explicar su evidente cercanía con Mario Delgado, expresidente de Morena, quien junto con el Gobernador de Tamaulipas, están relacionados y tienen amistad con el presunto narco gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Mientras, Matamoros será una prueba todavía más dura para Alberto Granados, porque en la ciudad fronteriza sigue golpeada por la inseguridad, migración, rezago urbano y servicios deficientes, y la marca de Morena no ha podido ni pavimentar calles ni recoger bien la basura.
Pero el caso más interesante no está entre quienes pueden reelegirse, sino entre quienes ya no pueden, pero quieren seguir mandando.
Eduardo Gattás no podrá buscar un tercer periodo consecutivo en Ciudad Victoria y quizá sea lo mejor que le va a pasar a la Capital en varios años.
Gattás llegó prometiendo rescatar una ciudad abandonada y terminó haciendo más evidente el abandono. La ciudad continúa padeciendo una red hidráulica colapsada, fugas interminables, calles destrozadas, servicios insuficientes y una administración que siempre tiene un pretexto y un culpable anterior.
Lalito no puede reelegirse, pero su grupo ya trabaja para conservar el Ayuntamiento, ahí el nombre colocado en la línea sucesoria es Hugo Reséndez, secretario del Ayuntamiento y operador cercano del alcalde desde el inicio de su primera administración.
La intención es que aunque se vaya Gattás, se quede el gattasismo. Pero Morena sabe que el que Reséndez aparezca en la boleta, significa que su jefe conservará la influencia, posiciones y el control político de una administración que trata al Ayuntamiento como si fuera patrimonio familiar.
El problema es que Reséndez no representa una renovación, representa la continuidad más pura de todo lo que Victoria ya no quiere tener.
Si Gattás es responsable político de la administración, Reséndez no es un extraño, es la mano derecha. Además ambos cargan con una resolución del IETAM que declaró existente la infracción por violencia política contra las mujeres en razón de género. La sanción fue impuesta tanto al alcalde como al secretario del Ayuntamiento. Bonita carta de presentación para quienes pretenden vender continuidad.
Morena por eso ha empezado a barajar las cartas en Victoria. Katalina Méndez se ha colocado como la fuerte para contender y aunque por momentos dudaron de ponerla a competir con un experimentado Óscar Almaraz, al morir éste, ella recobró confianza.
Mujer joven y con pocos negativos parecía la mejor opción, pero sus detractores dentro del mismo partido están buscando la opción B y la han encontrado en Gerardo Illoldi.
El secretario, que parecía haber caído de la gracia del Gobernador, y más importante, parecía haber caído de la gracia de la presidenta del DIF, María de Villarreal (por todos es sabido que la “doctora Vitamina” decide más que el Doctor) ya ha recibido apoyo porque Morena no quiere perder la capital.
El apoyo es evidente, mientras que a Katy el equipo que la respalda parece más preocupado por “no dejarse ver” que por cuidarla, a Gera ya le pusieron un equipo alterno al de la Secretaría y financiado por la propia estructura, y con el que buscan posicionarlo en el plano electoral.
Para muestra, este viernes volvió a decir: “Sí, mantengo mis aspiraciones, tengo firmes mis aspiraciones de seguir participando dentro de la política. No estamos aferrados a ningún cargo”.
Este panorama más que complicar el camino de Hugo, desarma las intenciones de Gattás, que para imponer heredero, primero necesitaría demostrar que todavía tiene algo que heredar.
Lalito parece convencido de que controla Morena en Victoria, pero quizá debería comenzar por controlar las fugas de agua y las rutas de recolección de basura.
Cambiar al candidato no borra el expediente, ni tapa los baches, ni repara las fugas, ni convierte un mal gobierno en un proyecto de continuidad.
