La barredora de Tampico

Eduardo Pacheco
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El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
La barredora de Tampico
En el tablero de Acción Nacional, una de las figuras con mayor peso específico y verdadero músculo en el panismo tamaulipeco es, sin lugar a dudas, el diputado federal Jesús “Chucho” Nader Nasrallah, quien ya calienta el brazo para convertirse formalmente en el candidato a la presidencia municipal de Tampico.
En los cafés políticos del sur se le cataloga como el máximo favorito para recuperar la joya de la corona porteña ante la actual alcaldesa, Mónica Villarreal Anaya.
Viendo fríamente los números, quizás lo más sano y prudente para la marca guinda hubiera sido convencer a la hermana del gobernador de hacerse a un lado del carril municipal y acomodarla en una postulación plácida hacia el Congreso de la Unión, dejándole la pista local a un perfil de la izquierda con mayor competitividad y menos negativos.
Y es que Mónica Villarreal encabeza en estos momentos una administración municipal sumamente desgastada, atrapada en un proyecto fallido y navegando en medio de constantes polémicas nacidas a raíz del ejercicio del poder de Morena.
Son demasiados los yerros cometidos en muy poco tiempo: los servicios públicos en las colonias se vinieron abajo a pasos agigantados, la generación de empleos y el dinamismo en el impulso turístico perdieron el rumbo y, peor aún, en las oficinas del ayuntamiento porteño volvió a brotar el amargo índice de la corrupción burocrática.
En contraste, Chucho Nader camina con el viento a favor tras haber sido destapado formalmente por la dirigencia nacional del PAN de Jorge Romero Herrera. Aunque actualmente cumple con sus responsabilidades legislativas en San Lázaro, no descuida ni un solo día sus estratégicos recorridos por las colonias y los sectores productivos del puerto jaibo.
Sus dos trienios consecutivos al frente de la comuna dejaron una vara excesivamente alta: presumió logros históricos como la pavimentación de más de 750 cuadras, la modernización de los mercados municipales —como el emblemático mercado de pescados y mariscos de La Puntilla— y la espectacular transformación de la zona turística de la Laguna del Carpintero.
Bajo su marca de gobierno, Tampico fue consagrado como un referente nacional en materia de limpieza urbana y recolección de basura, acumulando galardones internacionales de la envergadura de la prestigiosa «Escoba de Plata» entregada en Madrid, España.
Asimismo, consolidó al municipio como una de las ciudades más seguras del país, detonando un boom en el desarrollo comercial, gastronómico e inmobiliario que lo mantuvo durante años en la cúspide de los alcaldes mejor evaluados de la República Mexicana por diversas empresas demoscópicas.
Hoy en día, las encuestas de opinión colocan a Chucho como el favorito indiscutible para coronar la alcaldía y el hombre ya tiene perfectamente aceitado al equipo de terracería que lo acompañará en las próximas jornadas de proselitismo. Aunque el búnker azul aún no desvela la planilla completa, es un hecho que en la batalla lo acompañará su principal aliado de territorio, el diputado local Pepe Schekaibán —quien aún define si buscará la reelección o brincará al carril federal—, además de su sobrino, el regidor Edmundo «Mon» Marón Nader. Para terminar de amarrar la receta del triunfo y recuperar los espacios perdidos, la mesa de estrategia solo espera el palomazo para la cuota de género.
Por lo pronto, ante los intensos rumores de pasillo, el propio Chucho Nader mandó un mensaje fulminante y con destinatario directo para aclarar que su jefe de prensa es, ha sido y seguirá siendo Juan Zaleta, un nombramiento blindado por razones de añeja amistad, lealtad probada y capacidad profesional.
«No se confundan, soy un hombre de una sola pieza y en mi equipo no hay cambios. El bueno es Juan Zaleta, mi amigo, pero sobre todo un profesional de la comunicación», sentenció el diputado.
El cortocircuito y la confusión se originaron por los sospechosos acercamientos de Francisco «Paco» García, el exjefe de prensa del exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien andaba buscando desesperadamente meter las manos y pepenar un espacio en la campaña porteña; un perfil que en el sur pone los pelos de punta y que se visualiza más como un aparatoso estorbo cabecista que como un apoyo real.
Tampico parece estar plenamente predestinado a regresar a las manos del blanquiazul. Hay caprichos en la política que suelen pagarse a precios astronómicos; debieron buscar una salida de emergencia para Mónica Villarreal en lugar de exponerla de forma tan flagrante a una derrota constitucional en las urnas.
Por lo pronto, desde las oficinas del tercer piso en Ciudad Victoria buscan cobijarla e inyectarle oxígeno de diversas maneras, recurriendo a la vieja estrategia de presionar a los operadores de la oposición e inventar expedientes exprés en los tribunales para intentar frenar a la mala a un bólido azul que ya marcha a toda velocidad por la avenida, equipado con un impecable sistema de escape, admisión directa, bujías de competencia y un potente súper cargador electoral.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que revivir a los voceros del cabecismo en Tampico son un lastre que representan un freno de mano innecesario en el accionar en el bólido azul.
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patinadero@hotmail.com
EL PATINADERO
LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
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