Al pueblo, violencia, pan y circo; Makito y su mundo alterno
Con Nombre y Apellido / Por Julio Manuel Loya Guzmán.
Cd. Victoria, Tamaulipas.— El estudio del INEGI sobre percepción de inseguridad en municipios del país, donde Reynosa aparece severamente reprobado, fue confirmado por la escalada de violencia desatada la madrugada del lunes tras la captura de un presunto líder criminal.
Un municipio fronterizo que luce abandonado por su alcalde, Carlos Peña Ortiz, quien ha optado por culpar a terceros en lugar de asumir su responsabilidad y diseñar una estrategia efectiva que abone a las acciones desplegadas por la justicia tamaulipeca y federal, entretiene a la población con “pan y circo” en vez de atender el desastre en que se encuentra la ciudad.
Desde su llegada, hace casi cinco años, el edil, mejor conocido como “Makito”, ha llevado a Reynosa a uno de sus peores momentos. La mayoría de sus colonias exhibe calles destrozadas, baches interminables, drenajes colapsados, fugas de aguas negras y limpias, plazas públicas en abandono y, sobre todo, una alarmante ausencia de políticas para reconstruir el tejido social.
El resultado es evidente. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, correspondiente a abril de 2026, el 86.1% de los habitantes de Reynosa se siente inseguro, cifra superior al 81.7% registrado en diciembre pasado.
Lejos de atender esta crisis, el alcalde ha privilegiado la organización de espectáculos: bailes, eventos y peleas de box, en una estrategia que parece más orientada a construir simpatías rumbo a los procesos electorales de 2027 y 2028 que a resolver los problemas urgentes de la ciudad.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿quién asesora al alcalde? ¿No hay nadie que le diga que su estrategia es equivocada, que la ciudad está deteriorada y la inseguridad desbordada? Y si alguien se lo ha señalado, es claro que no ha sido escuchado, pues Peña Ortiz mantiene una narrativa constante de culpar a terceros por su incapacidad, una postura que contrasta con los resultados de su administración.
Cabe recordar que, en los primeros seis meses de su gestión, dilapidó gran parte de los avances logrados durante las administraciones de su madre, Maki Ortiz Domínguez, dejando en evidencia su falta de experiencia.
Cada señalamiento es respondido con descalificaciones. Si se le cuestiona por inseguridad, culpa al gobierno federal o estatal; si se le critica por su pésima administración, acusa a los medios de mentir. Incluso se ha peleado con todos los sectores productivos, y su realidad alterna va más allá al defender a un presunto líder delincuencial capturado por fuerzas federales.
Y sí, el “Makito” salió en defensa de un presunto jefe operativo de un grupo delictivo, acusado y detenido por fuerzas federales, identificado como Engelbert Chavira Ríos, alias “Snoopy” o “El Ricky”. El alcalde dijo que el arrestado no era delincuente, que lo estaban confundiendo. Su defensa se debía a que resultó ser hermano de Iris Chavira, directora de Tránsito y Vialidad de Reynosa.
Pero “Makito”, lejos de respaldar la acción de la justicia y separar del cargo a su funcionaria mientras se esclarecen los hechos, los defendió y acusó al gobierno estatal de no detener a los verdaderos criminales.
Sin embargo, el gobierno federal refutó la defensa del alcalde, difundiendo la ficha de captura del detenido: investigado por delincuencia organizada y portación de armas de uso exclusivo del Ejército.
Hay que reconocer que, en parte, el alcalde de Reynosa tiene razón al culpar al Gobierno del Estado de no querer detener a verdaderos delincuentes, pues él enfrenta, desde el inicio de su administración, una orden de aprehensión por el delito de presunto uso de recursos de procedencia ilícita, relacionada con la adquisición de un rancho en San Fernando, valuado en millones de pesos, y gracias a múltiples amparos no han podido —o no han querido— detenerlo.
Aun así, en lugar de articular una estrategia de seguridad coordinada con los gobiernos estatal y federal, su agenda parece centrarse en eventos de entretenimiento, como la pasada pelea de box del junior Julio César Chávez y la planeación de la próxima Expo Feria Reynosa 2026.
La realidad, sin embargo, no se oculta. Apenas anunció la próxima Feria de Reynosa, la ciudad volvió a ser sacudida la madrugada del lunes 27 por una nueva escalada de violencia, tras la captura de otro objetivo prioritario, identificado como Alexander “B”, alias “M-9”.
Por fortuna no se reportaron daños colaterales, y tampoco, hasta el momento, el “Makito” no ha salido a dar declaraciones sobre la violencia y bloqueos que desataron los violentos tras la captura del objetivo prioritario.
Quienes sí reaccionaron y salieron al quite de “Makito” fueron los legisladores locales Eva Reyes y Marco Gallegos, quienes solicitaron al gobierno estatal replantear la estrategia de seguridad para el municipio fronterizo.
La diputada Eva Reyes dijo que la estrategia de seguridad estatal sí está dando resultados en otros municipios de Tamaulipas que muestran avances: Nuevo Laredo redujo su percepción de inseguridad en 34.8%, y la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira se ubica entre las más seguras del país. Pero no funciona en Reynosa.
Para la legisladora, el problema no solo es operativo, sino también de comunicación. Asegura que la falta de alertas oficiales oportunas agrava la crisis, obligando a la ciudadanía a depender de redes sociales y cadenas informales.
“La gente ya se cuida sola, se avisa entre grupos, pero hace falta una vocería fuerte, constante y en tiempo real. Eso también es seguridad”.
Reyes González plantea la implementación de sistemas de alerta alternativos —como sirenas o señales visuales— para advertir a la población, especialmente a quienes no tienen acceso a internet. “Reynosa no puede acostumbrarse a vivir así. Nadie se acostumbra al miedo”, remató.
Y mientras la violencia recurrente genera una “cultura del miedo” que impacta decisiones cotidianas, desde salir a trabajar hasta enviar a los hijos a la escuela, el alcalde Carlos Peña sigue sumido en su “mundo alterno”, planeando los próximos eventos artísticos, sí, para darle al pueblo más “pan y circo”.
