Por Pegaso​

Cd. Reynosa, Tamps.,

​Poco estimados Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y similares,​

P r e s e n t e s .​

Sirva mi epístola para hacerles llegar una muy merecida mentada de progenitora por su afán de conservar los pantagruélicos y faraónicos sueldos que actualmente perciben en el ejercicio de su función pública.​

Los 269 mil pesos mensuales que perciben los integrantes del Consejo de la Judicatura y los 264 mil que perciben los conspicuos miembros de la Sala Superior del Tribunal Electoral del PJF podrían alimentar a cientos de familias de trabajadores, que apenas ganan 4 mil pesos mensuales.​

Échenle cuentas. Si Pitágoras no miente, los 269 mil pesos equivalen al salario de 67.25 trabajadores.​

Pero además, obtienen diferentes prestaciones, como un aguinaldo de 444 mil pesos, lo que, efectivamente coloca sus percepciones por arriba de 600 mil pesos durante el mes de diciembre, como lo dijo el Pejidente López Obrador.​

No sé quién demonios les asignó tales sueldos y desde cuando.​

Lo que sí sé es que eso representa una ofensa para los mexicanos que en ocasiones no tienen qué llevarse a la boca.​

Déjenme decirles algo.  En las barriadas y cinturones de miseria las familias-que en muchas ocasiones son numerosas- viven sólo de frijoles y tortillas y sólo hacen una o dos comidas al día.​

Los niños van a la escuela sin tomar un desayuno nutritivo. El jefe de familia se va a la chamba con la panza de farol, a echar talacha, y a media mañana su desayuno consiste en una torta de jamón barato y un chesco bien helado.​

En la casa, la madre tiene que apañárselas con apenas unos pesos para comprar menos de lo indispensable. ​

Y así, millones de familias viven en condiciones miserables de vida.​

En contraste, quiero imaginarme que cualquiera de ustedes viven cómodamente, en lujosas residencias, con automóviles último modelo y sin ningún tipo de privaciones alimenticias.​

Se levantan a media mañana y ya tienen listo el desayuno preparado con los mejores ingredientes, para cuidar la salud y satisfacer las papilas gustativas. Se toman un aperitivo de oporto y un delicioso postre.​

Su chofer ya los espera en la cochera para trasladarse a la oficina. A media tarde, después de desahogar algunos casos, se van a exclusivo restaurante donde les servirán una suculenta comida de cuatro tiempos, un aromático antipasto, una deliciosa entrada de habichuelas criollas con espárragos encurtidos al vino blanco. Como plato principal, foi grass con salsa de vino tinto de la mejor cosecha y de postre alguna rica vianda elaborada por los chefs de mayor prestigio.​

Así que, ¡no chinguen! ajústense a la nueva política de austeridad.​

Si continúan con su insostenible postura de defender la chuleta, será necesario que estén preparados, porque la plebe ya empezó a manifestarse.​

Sobre aviso no hay engaño.​

Pegaso.

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