Maremágnum
Por Mario Vargas Suárez

Hace un tiempo, cuando las reuniones sociales eran abiertas, sin temor a infectarnos de alguna enfermedad, en una comida, uno de los invitados fue un alto mando de la entonces Policía Federal y, como podrá suponerse, en la mesa que nos tocó compartir, el tema de la inseguridad ocupó todo el tiempo.

Las charlas de los convidados en esa mesa tuvieron todo tipo de tonos, desde la queja, hasta la reflexión y análisis, pasando por las anécdotas de miedo al caminar por la calle o de alerta en lugares públicos y hasta en los domicilios privados.

Ojo… nadie se atrevió a sacar su celular para consultar nada, todos estábamos atentos a la plática que se centró en el oficial de policía.

Confieso que hubo exposiciones hasta exageradas y el oficial de la Federal, infiero las entendió así, supongo había que ponerles sal y pimienta a los relatos para hacer más sabrosas las historias que en ese momento se compartieron.

Quizá el profesionalismo del alto oficial nos hizo ver que nada más seguro que la observación siempre alerta del entorno, pues sin miramientos señaló que una persona que de la noche a la mañana cambia de vehículos, tipo de ropa y hasta de lugares de recreo, es sospechoso si desconocemos de donde surge ésa nueva forma de vivir.

Hubo comentarios de que los asesinatos de varios civiles -hombres o mujeres- en la capital de Tamaulipas, estaban relacionados con la delincuencia organizada, y ‘…absolutamente todos, se puede decir andaban mal…” dijo categórico el policía, incluso habló de lazos familiares entre los asesinados.

“Si ustedes andan bien, nada pasa… los fallecidos, los levantados se dan porque tienen cuentas pendientes con los jefes o son víctimas de distintos grupos con los que trabajan…” comentó el Policía Federal y a manera de recomendación nos dijo: “tengan la seguridad de que siguen viviendo en una ciudad segura, sí existen grupos de delincuentes, pero respetan a la población, aunque no faltan los accidentes, las balas perdidas, pero son los menos.”

La sorpresa del fin de semana, del sábado 19 de junio, la conocimos por las redes sociales de Tamaulipas, que difundieron la noticia del asesinato de civiles inocentes ajenos a los grupos delictivos, pero que cayeron sin vida en plena vía pública. Sin exagerar, ancianos, adultos de ambos sexos y hasta adolescentes fueron abatidos con armas de grueso calibre.

La fronteriza Reynosa, la cereza del pastel del actual sexenio, se tiñó de sangre con cadáveres de 15 civiles y cuatro presuntos delincuentes, de acuerdo con la información oficial. Los primeros, producto de ataques delincuenciales y 4 de presuntos delincuentes en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad del Estado.

Lamentablemente Tamaulipas volvió a ser noticia nacional, porque pese a que fue sábado el día de la masacre, ya para el lunes siguiente en todas las cadenas de televisión, de radio y en la prensa por internet, mostraban comentarios, videos y fotografías de una Reynosa teñida de rojo, sangrante en su corazón.

Por las características de los hechos, no puede ser que una venganza entre grupos rivales, porque la lógica dicta que se hubieran buscado y atacado… ¿Por qué civiles? ¿Por qué gente completamente inocente? ¿Se pueden interpretar como mensajes a alguna autoridad? Aunque también cabe la posibilidad de que ‘otras’ personas busquen la desestabilización social de esa ciudad o de Tamaulipas.

Quiénes son los responsables… hasta el momento nadie sabe… ¿Se sabrá o todo quedará en especulaciones?

Por lo pronto este martes 22, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó en su cuenta de Twitter, su condena por los ataques contra la población civil ocurridos el pasado sábado en Reynosa, Tamaulipas.

La Comisión tuvo conocimiento “…mediante información pública, de los hechos de violencia cometidos por un grupo armado…” y mostro su repudio a los asesinatos, llamando al Estado Mexicano “…a continuar las investigaciones, de forma seria e imparcial, para esclarecer los hechos, brindar protección a testigos y sobrevivientes, sancionar a los responsables, y reparar a las víctimas”.

La Fiscalía de Tamaulipas entregó a la General de la República, en base a la legislación vigente, las indagatorias y diligencias que se han hecho para que en un mutuo acuerdo se coordinen por los delitos del fuero común y federal que se han cometido.

Trascendió desde el lunes, que el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, Olga Sánchez Cordero, titular de Gobernación (SEGOB) y Rosa Isela Rodríguez Vázquez de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), acordaron la participación de la FGR. Así como que el detenido, Jonathan R, fuese puesto a disposición de las autoridades judiciales federales.

Para cerrar, las autoridades gringas determinaron insistir en que Tamaulipas es NO recomendable para que los hijos de Trump, ahora de Baden, nos visiten. Además de que la frontera seguirá cerrada por lo menos otro mes más.