“Baches” del periodismo

Eduardo Pacheco
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Opinión pública

“Baches” del periodismo

Por Felipe Martínez Chávez

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Este cuatro de enero -para algunos Día del Periodista, para otros no), hagamos reflexiones sobre el ¿oficio? ¿profesión? al que nos hemos dedicado toda la vida productiva.

Hace 25 años encendimos alarmas al enteramos, con plena certeza, la falta de profesionalismo que arrastraban segmentos del periodismo estatal.

En la globalización de medios se hablaba de colegización, superación personal como punta de lanza hacia el nuevo periodismo, y aquí estábamos en pañales con un autodidactismo negado a mejorar técnicas… Por falta de voluntad!, que no capacidades.

Por aquellos años el que escribe impartía cátedra de teoría y práctica de periodismo, UAT. Directivos de la Unión de Periodistas Democráticos nos invitaron a formar parte del Jurado de los premios estatales UPD.

Esa noche, al cavilar sobre contenidos que calificamos, medité y lloré como Pancho Villa lo hacía (obra de Martín Luis Guzmán) ante la actitud de los hombres que lo traicionaban.

Algo andaba mal. No era el nivel de periodismo que impartíamos en las aulas y que pensaba se hacía en territorio. Los noveles no estaban respondiendo a la demanda informativa de la sociedad.

De un promedio de 400 publicaciones, un grueso se anotaron en reportaje, crónica y entrevista, los géneros por excelencia.

Al instante nos dimos cuenta -los tres jurados- que la inmensa mayoría de los autores no sabían ni el género que escribieron. Competían en reportaje cuando se trataba de una larga columna editorial, o “telegramas” de entrevista con abundantes gráficas. Otros en editorial, que en verdad era nota informativa “volada”.

Organizaciones reporteriles (que son muchas) se comprometieron a cooperar en salvar el bache que dolía en redacciones. Hasta ahí.

Hoy, en el Día del Periodista (4 de enero) y en ocasión del receso editorial de fin de año, cuando los “ruidos mentales” se disipan, volví a las andadas de autocrítica del medio, en el afán de superar calamidades.

El mal sigue peor, aunque no incurable. Creo que el destino nos alcanzó. Las nuevas generaciones están por sepultar el periodismo profesional.

Una inmensa mayoría no escriben en la prensa “formal” o impresa. La tecnología les permitió “independizarse” vía redes, sin mucha inversión ni observar reglas de redacción, rigor científico o dominio de géneros.

Analicé algunos de los 175 portales y páginas de noticias que “por lo que llegue a ofrecerse” tengo registradas en archivo. La conclusión es que en los últimos años se perdió la esencia del periodismo en el eslabón reporteril redacción, no de empresas editoras que publican virtualmente todo.

No se escriben géneros y la investigación es escasa. Las nuevas generaciones no saben redactar reportajes, crónicas, semblanzas, notas periodísticas ni noticias (pirámide invertida). Su tarea se circunscribe a tomar video con celular y, así, sin editar ni hacer digeribles los contenidos, suben fragmentos a redes o páginas web (social media journalism).

Con todo respeto, tengo (casi) la seguridad que muy pocos se devanan el seso para elaborar un lead que atraiga lectores.

Recordarlo este cuatro de enero, duele.

Pretexto no es libertad de expresión o falta de acceso a fuentes informativas, que es otra cosa. Si en una época hay facilidades para conseguir datos en “greña”, es hoy, y en Tamaulipas tenemos un gobierno que no persigue por divulgar noticias o disentir (como fue con MC y FJG).

Que este 4 de enero (o el 3 de mayo, ONU) sirva para reflexionar qué tipo, de qué profundidad es el nivel de periodismo que hacemos en Tamaulipas ¿es el que merecen los lectores?.

“Somos los más viejos”, me dijo un día Javier Terrazas en un breve recuento de los quijotes que nos batíamos contra los molinos de viento.

Recibimos la estafeta y la entregamos a los nuevos con la bandera en alto. No pasa con los que vienen atrás.

El cuadro se llena con colegas que dejaron de generar opiniones propias para vaciar textos completos de Inteligencia Artificial. Aparte los sicarios de redes que, sin ser creativos, toman municiones de la red.

No es mucha ciencia saber quién se “fusiló” opiniones. Lo dicen monosílabos, enlaces, partículas como “no”, “no es”, “no solo”, “sino”. Aplicaciones nos dicen qué por ciento de los contenidos provienen de IA.

Preguntamos a la misma IA ¿es el comienzo del fin del periodismo de investigación?, a lo que responde:

“Lo que está en juego no es la existencia del periodismo, sino quién lo hace bien y quién queda expuesto. La IA sí puede destruir al periodismo superficial: Notas de relleno, boletines, investigaciones basadas solo en Google, filtraciones sin verificación o declaraciones sin contexto”.

Y agrega: El verdadero peligro es para los periodistas que delegan criterio, dejan de pensar, que copian lo que dice IA sin verificar. Ahí sí muere el periodismo, pero por pereza intelectual, no por la tecnología.

La invitación a colegas es que, en lugar de sentirse ofendidos por autocríticas como esta, hagamos juntos esa reflexión, poner a trabajar a las organizaciones de periodistas en proyectos de superación profesional.

Lunes cinco de enero, la UAT reanuda actividades administrativas y académicas luego del receso vacacional de fin de año. De inmediato abrirá inscripciones y reinscripciones, que permanecerán vigentes hasta el 16. El 19 se reanudan clases periodo 2026-1.

Regresa igual el Gobierno. El Gobernador Américo Villarreal presidirá los honores a los Símbolos Patrios en explanadas central de Palacio.

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