Blanca Narro se desmarca del protocolo y reabre la grieta política en Altamira
En entrevista exclusiva con Noticias PC en el arranque del Carnaval Conurbado 2026 en Madero, la diputada federal reivindica su trabajo “de territorio” y responde a las versiones de distanciamiento con el alcalde. Su defensa, sin embargo, deja al descubierto tensiones locales y cálculos políticos de fondo.
Por Agustin Peña Cruz | NoticiasPC.com.mx |
Ciudad Madero, Tamps.- En política, las ausencias pesan tanto como las presencias. Y en Altamira, la ausencia de la diputada federal Blanca Narro Panameño en actos oficiales desde finales de 2024 no pasó inadvertida. Durante el periodo 2021-2024, su figura era habitual en mañaneras, arranques de obra y ceremonias protocolarias. De pronto, dejó de ser visible.
Cuestionada en entrevista exclusiva con Noticias PC, la legisladora rechazó cualquier lectura de ruptura con el gobierno municipal y trazó una línea: su prioridad no es la fotografía institucional, sino el territorio.
“A ver, yo siempre he hecho trabajo de territorio, corazón, eso es lo que me distingue y es la diferencia. A lo mejor nosotros legislamos y hacemos territorios”, respondió con un tono que mezcló cercanía y firmeza.
Mientras la comunicación fue simple, pero no inocente. En un contexto donde la política local suele medirse en actos públicos y presencia en tarima, Narro opta por redefinir el parámetro de evaluación. “Mi trabajo está en el campo, en el territorio donde la gente me necesita. Si me necesitan en los eventos como aquí estoy presente y si no estoy con la gente”, añadió.
La frase funciona como declaración de principios y, al mismo tiempo, como deslinde. Si antes su presencia era constante en eventos del Ayuntamiento, hoy su ausencia se convierte en discurso: no es alejamiento, es coherencia.
EL SILENCIO COMO MENSAJE
En Altamira, la política no se mueve solo por acuerdos visibles. Las señales son sutiles y las distancias, elocuentes. La reducción de su participación en actos municipales coincide con el inicio de nuevas dinámicas internas dentro de Morena, donde las aspiraciones anticipadas suelen tensionar los equilibrios.
Ante versiones sobre posibles aspiraciones a la alcaldía —y la existencia de “otra Blanca” mencionada en la conversación pública—, la diputada evitó el destape. “Yo soy de Altamira, trabajo en Altamira, en el sexto distrito. Hoy por hoy soy diputada federal y eso es lo que estoy haciendo, siguiendo las instrucciones de nuestra presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo”.
La respuesta es políticamente calculada. Reafirma identidad territorial, descarta de momento una candidatura y ancla su lealtad en la Presidencia de la República. En Morena, la lealtad vertical sigue siendo moneda de cambio.
En un momento en que el partido gobernante enfrenta cuestionamientos sobre cohesión interna y definición de liderazgos locales, Narro optó por un discurso de unidad: “Yo creo que los principios están firmes, la unidad está firme y seguiremos fortaleciéndolo y trabajando por el bien del movimiento”.
Sin embargo, en la práctica, la política territorial suele ser el primer escalón para construir plataformas futuras. El trabajo “en el campo” no solo es gestión social; es también acumulación de capital político.
MÁS TERRITORIO, MENOS PROTOCOLO
La diputada sostiene que su identidad es la de una representante cercana a la gente, no a la agenda ceremonial. El contraste es evidente: mientras el alcalde consolida presencia en eventos públicos, Narro reivindica la política de contacto directo.
En términos de narrativa política, la diputada ensaya una línea discursiva que privilegia la legitimidad popular sobre la visibilidad oficial (tres años después). En términos estratégicos, el movimiento es más complejo: desmarcarse sin confrontar, afirmar lealtad sin subordinarse y mantenerse vigente sin declarar aspiraciones.
En Altamira, donde cada ausencia se interpreta como mensaje, Blanca Narro ha decidido que su presencia no se medirá por la primera fila en los eventos -aunque en el arranque del Carnaval de Madero miraba sin obstáculos-, sino por el recorrido en colonias y ejidos.
Si es convicción o cálculo, lo dirá el calendario electoral. Por ahora, la diputada apuesta a que el territorio hable por ella
