Deuda brutal
-Pasó de 10.2 a 18.6 billones
-¿Dónde quedaron esos 8.4 billones contratados?
-Se los quedaron los nuevos ricos
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Raúl Hernández Moreno
7-mayo
La fanaticada oficialista se pavonea de que el gobierno socialista entrega apoyos a más de 32 millones de familias, porque ya no se roba el dinero, como sucedía en el pasado.
Lo anterior es una mentira, por no usar una mala palabra.
Los programas sociales representan este año un gasto de 980 mil millones de pesos, casi el billón. Pero en siete años de comunismo experimental, la deuda del gobierno pasó de 10.2 billones a 18.6 billones, es decir con la deuda contratada se pagan casi siete años de programas sociales. ¿A dónde se fueron esos 8.4 billones de pesos de nueva deuda?, fueron a los bolsillos de los nuevos ricos, esos que surgen cada sexenio.
Parte de ese dinero también se fue en financiar obras faraónicas que son un fracaso comercial, como el tren Maya, el AIFA y la refinería Dos Bocas. Nunca se va a recuperar el dinero invertido en esas obras y cada año el gobierno tendrá que destinar miles de millones de pesos para mantenerlas funcionando.
No solo se tiró el dinero en proyectos fallidos, también se usó el poder para incursionar en áreas que antes controlaba el crimen organizado, como lo es el huachicol fiscal, operado por personajes del gobierno, como los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Por el huachicol el gobierno dejó de recibir 600 mil millones de pesos. Los hurtos que los morenacos les atribuyen a los gobiernos del pasado, los pintan como niños de pecho. Con Peña Nieto la estafa maestra costó 15 mil millones de pesos, la vigésima parte del huachicol.
En casi ocho años, el país se llevó a la quiebra. Habrá un momento en que el país ya no será sujeto de crédito y este cada vez será más costoso, porque al que tiene un millón de pesos en el banco y solicita 100 mil pesos, se los prestan con facilidades, porque saben que tiene para pagar. En cambio, al que tiene 100 mil pesos en el banco y pide un millón, o le niegan el préstamo o le aplican severas cláusulas de pago.
Gastando al ritmo actual, llegará un día en que el gobierno dejará de pagar los apoyos sociales, aunque tengan rango constitucional, porque no habrá para pagar. Debo, no tengo.
La ministra Lenia Batres recientemente votó en contra de la decisión de la Suprema Corte de Justicia que obliga a las instituciones de seguridad social, como el IMSS y el ISSSTE, a entregar lentes graduados, prótesis, sillas, muletas y todo lo que necesiten los pacientes con alguna discapacidad.
La inhumana e insensible mujer -que en campaña se ostentaba como la ministra del pueblo y en realidad es la verduga del pueblo- dijo que estas instituciones no tenían dinero suficiente para cumplir con una obligación legal de ese tipo.
Lo mismo sucederá en el futuro mediato con los apoyos sociales, salvo que los socialistas encuentren una estratega que le permita al país crecer a un ritmo de entre 8 y 12 por ciento anual, para que se genere una riqueza natural, pero para ello tendría que modificar el sistema judicial que de seguridad y certeza a los inversionistas extranjeros. Y también tendría que cambiar la imagen de gobierno mafioso, aliado con los grupos criminales.
El futuro es complicado para México, gobernado por una pandilla de rufianes, que lo que quieren es enriquecerse a costa de millones de pobres que los apoyan en las urnas, a cambio de migajas.
