La Comuna
El discurso de Manuel Muñoz sobre Venezuela
José Ángel Solorio Martínez
Casa día, la clase política tamaulipeca, exhibe más, y más, sus miserias. El dirigente estatal de Partido Verde, Manuel Muñoz Cano, con orgullo, con sapiencia -cree él- exhibió su postura en torno al caso Venezuela. Presume -a su juicio- de entender los complejos problemas de la democracia latinoamericana.
Insensato.
Dijo:
“Los procesos políticos deben construirse a partir de la voluntad de la ciudadanía y del sentir social”.
¿Fue un asunto de la “voluntad ciudadana” el secuestro del presidente Nicolás Maduro?
¿Es “del sentir social”, la invasión de la Soberanía de un país?
Mal de la cabeza debe estar, cuando confunde la “voluntad ciudadana” con la militar agresión abierta de los EU.
El sujeto, no paró ahí.
Abundó:
“En Venezuela, ese sentir se ha expresado con claridad: hay un profundo cansancio, una exigencia legítima de cambio y el deseo de decidir libremente el rumbo del país”.
¿Y la auto determinación de los pueblos?
¿Cómo demonios van “decidir libremente del rumbo del país” cuando están siendo vulerados en su territorio por una fuerza extranjera?
¿Hay un profundo cansancio?
Correcto: que tomen la decisión en democracia y que eligan al gobierno de sus afectos.
Existe una exigencia legítima de cambio, acota; si así fuera: correcto. Clamar y festinar la intervención norteamericana sólo puede elucubrarse en la enferma mente de un antipatriota. Apremia un distanciamieto de MORENA de esas rémoras conservadoras. Cada vez, muestran los verdaderos intereses oscuros a los cuales sirven.
Su filípica, está erizada de absurdos:
“Más allá de posturas ideológicas, la historia demuestra que cuando los gobiernos se alejan de su pueblo, tarde o temprano enfrentan las consecuencias”.
¡Qué estupidez!
En el fondo, está avalando el uso de la fuerza del Tio Sam, contra regímenes ideológicamente diferentes.
Consciente o inconscientemente, avala la ley del garrote de la Doctrina Monroe; peor que en los días de la implementeación de esa política depredadora en el siglo XIX.
Cuando se creía finalizado el rosario de insensanteces, cerró con una joya hermosamente escatológica:
“Hoy se abre una oportunidad para que Venezuela avance hacia un futuro con mayor libertad, dignidad y respeto a la decisión de su gente”.
Es tan bobo que tiene la esperanza -la certeza- de que EU tutelará a Venezuela, por un camino de libertad y dignidad.
Se nota: la droga, no le dejó una sola neurona sana.
