4 de Enero feliz día del periodista.
El periodismo no se calla: se asfixia desde el poder.
Por Edelmira Cerecedo García.
El periodismo no es una profesión débil.
La han debilitado.
No existe gremio más abandonado, más utilizado y más despreciado que el periodístico. No por incapacidad, sino porque al poder le estorba la palabra que no controla.
Ni entre partidos ni entre aspirantes hay tanta guerra como dentro del propio periodismo. Aquí no hay respaldo colectivo, hay competencia feroz. No hay defensa gremial, hay sobrevivencia. Y esa fractura le ha servido perfectamente al poder para mantenernos aislados, cansados y divididos.
Hoy, 4 de enero, se “celebra” el Día del Periodista. Una fecha vacía para un oficio al que se le exigen todo y no se le garantiza nada. Al periodista se le pide silencio disfrazado de “línea editorial”, obediencia disfrazada de “convenio” y agradecimiento por migajas.
El periodista no importa.
No es prioridad.
No es inversión.
No es aliado: es herramienta.
Y cuando deja de servir, se desecha.
Los gobiernos presumen apertura, libertad de expresión y cercanía con los medios, pero en la práctica solo respetan al periodista que no incomoda. Al que cuestiona se le minimiza, se le ridiculiza o se le castiga con el olvido administrativo, como en El Mante.
Pero hay una traición aún más dolorosa.
La que viene desde el poder tal es el caso objetivo cómo en El Gobierno Mantense y más si es una mujer quien llega al poder con la promesa de incluir y fortalecer su género, pues se esperaría empatía, memoria, conciencia de lucha. Se esperaría que entendiera lo que significa abrirse paso en un sistema que históricamente ha despreciado a las mujeres. Pero no. Ha preferido reproducir exactamente las mismas prácticas que tanto hemos criticado, porque a las mujeres periodistas se nos mide con la misma vara que a los hombres cuando conviene, pero se nos paga menos, se nos exige más y se nos reconoce menos.
El discurso de equidad se negocia en sueldos,los espacios brindados sólo quedan en los foros y en los hashtags, pero desaparece cuando se ejerce al igual que el respeto, como la burla de querer reconocer un trabajo con un “festejo” y un discurso cuando en El Mante se ha ignorado durante éste trieno y se le ha arrebatado su compromiso y su dignidad de ser pagado con la transparencia de un presupuesto designado e ignorando a quienes practicamos esta profesión, sin lugar a duda en El Mante
“El poder femenino que no defiende a las mujeres periodistas no es avance: es simulación.
Es traición a la lucha.
Es oportunismo con falda.”
A los políticos misoginos y sus compiches que también práctican algunos el periodismos les recuerdo “Las mujeres periodistas no somos cuota, ni relleno, ni adorno discursivo. Somos incómodas porque preguntamos, porque señalamos, porque no aceptamos órdenes disfrazadas de sugerencias. Y eso incomoda tanto a hombres como a mujeres en el poder.”
El periodismo es señalado como el problema social: que si exagera, que si molesta, que si cuestiona de más. Pero cuando todos tienen un celular y una red social, de pronto todos “informan”. Y aun así, el desprecio sigue dirigido a quienes ejercen el oficio con responsabilidad.
La verdad es simple y cruel: el periodista en general está solo.
Sin respaldo institucional.
Sin seguridad social.
Sin retiro digno.
Sin reconocimiento real.
No porque no lo merezca, sino porque al poder no le conviene un periodista fuerte, unido y con dignidad laboral.
No éramos incómodos.
Nos hicieron incómodos.
No éramos rebeldes.
Nos empujaron a serlo.
Esto no es una queja.
Es una manifestación escrita contra el poder que quiere periodistas dóciles.
Y contra el poder femenino que despacha bajo órdenes de un misogino que es quien decide y que olvidó de dónde viene y a quién debería defender.
El periodismo no se celebra solamente “Se respeta, Se protege ;Y se paga con dignidad.”
