
Por: Evaristo Benitez Castro
¿Guerra de lodo o de caca?.
Desde hace semanas he captado que cada día sube de intensidad la guerra de lodo (o de caca) entre las huestes de dos servidores públicos; como que compiten para denigrarse y por tanto en el fondo ninguna simpatía atraen para sus respectivas causas.
Me refiero al Secretario del Trabajo del gobierno estatal, Luis Gerardo Illoldi Reyes y al alcalde de la capital de Tamaulipas Eduardo Abraham Gattás Báez.
Abusando de las redes sociales ambos bandos y desde el cobarde anonimato lanzan sus lodos; anoche y ya tarde (por eso no escribí de ello antes) vi un portal llamado “Atole con el dedo”, donde hacen ver al joven Illoldi como Satanás revivido; la información tiene oficio periodístico y sin duda fue armada por expertos, al margen de su atrevida veracidad.
A su vez en merecida reciprocidad, de otros portales noticiosos o cuentas falsas de gente inexistente, cuadruplican los envíos de lodo hacia la humanidad de Eduardo Gattás y no pocos de sus familiares.
Pretendo NO buscar a quien arma los infundios o a quienes son chingones para investigar y comprobar lo denunciado, (de ambos personajes).
Mi idea es otra …..¿No habrá quien meta al orden institucional a los jóvenes Illoldi y Gattás?. ¿No habrá quien los haga ver que su guerra de lodo no tarda en salpicar a sus líderes?. ¿No valoran que su condición de servidores públicos los obliga a una mayor prudencia en su conducta política?.
Por descontado que la lucha de los chiquitines servidores públicos es por el poder y el dinero fácil; nada nuevo desde los años sesentas que he observado los “ires y venires” de los eventuales personajes en el poder.
No; me refiero a los acotamientos que en todo régimen se debe aplicar; ni la Secretaría General de Gobierno (ente sobre el que en principio recae la responsabilidad del orden interno del gobierno estatal y su relación con las otras instituciones), ni la Contraloría Estatal, ni la Fiscalía General del Estado entre otras dependencias, han QUERIDO mediar para detener la avalancha de popó.
Esta certeza, la de dejar pasar el conflicto y solo vigilar su curso NATURAL, me dice que tanto el gobernador AVA y los padrinos del joven Gattás desde la Ciudad de México, saben que las futuras circunstancias decidirán como y donde dar el golpe final o bien la remota posibilidad de hacer tablas en el pleito y dejar en el olvido la distribución de heces.
Mi experiencia como OBSERVADOR de éste tipo de eventos escatológicos es que CASI NUNCA TERMINAN BIEN; creo que va a llegar el punto (si es que no llegó ya), en que una ofensa sea lo suficientemente grande como para no olvidarla jamás; lo que se traduce en odios eternos con sus correspondientes venganzas de largo plazo.
La guerra de lodo- heces requiere de varios baños consecutivos para eliminar su aroma; sin dejar de lado que hay olores (como el del zorrillo) que ni con un litro de Chanel # Five se eliminan del cuerpecito.