“Harfuch, menos trofeos y más justicia: El huachicol en Reynosa exhibe a un sistema que protege apellidos, no a los ciudadanos.

Eduardo Pacheco
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DE PRIMERA ………LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA ……. 
“Harfuch, menos trofeos y más justicia: El huachicol en Reynosa exhibe a un sistema que protege apellidos, no a los ciudadanos.
El reciente operativo en Reynosa no es una nota roja más; es la radiografía de un Estado paralelo que respira debajo de nuestras narices. Asegurar 2.1 millones de litros de combustible no es cualquier “golpe al huachicol”. Es el hallazgo de una infraestructura industrial —con sus 49 frac tanks y 18 autotanques— que solo puede operar bajo dos condiciones: una logística criminal de altísima precisión o una ceguera oficial convenientemente crónica.
La deuda de la Federación
Aunque el gobernador Américo Villarreal celebre la coordinación, no nos confundamos: este es un tema de estricta competencia federal. Mientras el Gobierno de México se cuelga medallas por detenciones de alto impacto, como la del “Mencho”, la realidad en las venas de Tamaulipas cuenta otra historia.
Omar García Harfuch y la estrategia de seguridad nacional nos deben mucho más que el “trofeo” de una captura mediática. La captura de capos es espectacular para la foto, pero el desmantelamiento de la estructura financiera y operativa del huachicol —donde realmente se mueve el poder— sigue siendo una asignatura pendiente. ¿De qué sirve descabezar cárteles si el sistema de almacenamiento, transporte y venta de combustible robado sigue intacto y operando a escala industrial en nuestras fronteras?
Caiga quien caiga: Sin apellidos intocables
La consigna debe ser clara y sin matices: caiga quien caiga. El gobernador subrayó que se debe llegar al fondo para exponer a los “verdaderos huachicoleros”, pero esa limpieza debe ser absoluta. Si las investigaciones apuntan a funcionarios, empresarios o incluso si los hilos llegan hasta miembros de “la familia”, la justicia no puede titubear.
El huachicol en Tamaulipas dejó de ser hace mucho tiempo un asunto de mangueras clandestinas; hoy es una industria de cuello blanco. Buscar a los “dueños del predio” es el paso básico, pero identificar a los protectores políticos y financieros es el paso necesario. La verdadera transformación no se mide en litros incautados, sino en la capacidad del Estado para procesar a quienes, desde la comodidad de una oficina o el privilegio de un apellido, permiten que el patrimonio de la nación sea saqueado.
Señalamientos claros
  1. La logística del cinismo: ¿Cómo se esconden 18 autotanques sin que la inteligencia federal lo detecte antes de una denuncia anónima? La omisión también es complicidad.
  2. Más que capturas, procesos: Menos fotos con detenidos y más sentencias contra los que financian la operación. Harfuch y la FGR tienen la palabra.
  3. Justicia ciega, no selectiva: Si la investigación se detiene al encontrar un nombre “pesado” o cercano al poder, el operativo de Reynosa habrá sido solo una simulación más.
Celebrar dos millones de litros asegurados es como celebrar que le quitamos una cubeta de agua al mar mientras el barco sigue hundiéndose. El éxito no se mide en litros, sino en redes desarticuladas. Si esta vez no se llega a las cabezas —incluyendo a las que están dentro del sistema—, este golpe en Reynosa no habrá sido más que un cambio de inventario en el mercado negro, bajo el amparo de una federación que prefiere los trofeos antes que la justicia real.
SUGERENCIAS Y COMENTARIOS arabelagarcia01@hotmail.com
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