Historias de reporteros 2

Eduardo Pacheco
10 Min Read

Historias de reporteros 2

 

La importancia de estar en el lugar correcto

 

-Pagés entrevistó a Hitler

-Mejido informó del golpe a Allende

-Mario Menéndez entrevistó a líder guerrillero

-Lenin Salgado tomó fotos del halconazo

 

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Raúl Hernández Moreno

28-febrero-2026

 

Días después de la invasión de Polonia, en septiembre de 1939, por parte del ejército nazi, el periodista mexicano José Pagés Llergo, enviado de la revista Hoy, estuvo frente a frente, con Adolfo Hitler, en Varsovia.

Semanas antes Pagés lo intentó entrevistar en Berlín, para lo cual en tres ocasiones entregó un cuestionario sobre las preguntas que pretendía hacerle, al ministerio de propaganda, a cargo de Joseph Goebbels. El cuestionario fue rechazado en las tres ocasiones y los funcionarios de prensa se limitaron a decirle que no podía hacerle esas preguntas al Führer.

Cuando finalmente los dos personajes estuvieron uno al lado de otro, Hitler saludó a la manera nazi a Pagés y luego le estrechó la mano derecha. El periodista se presentó con su nombre y el dictador reaccionó con

– “¿Llergo? ¿Pagés Llergo? He oído ese nombre antes…”

Luego el Führer habló  y habló, fue un monólogo. No contestó ninguna pregunta del periodista.

La crónica del encuentro se publicó en octubre, en la revista Hoy, con el título: “Yo hablé con Hitler”.

Más adelante, en 1953, Pagés Llergo fundó la revista Siempre!, que, hasta hoy se sigue publicando.

Al que, sí le fue bien en su cita con la historia, fue al veracruzano Manuel Mejido, discípulo de Carlos Denegri, quien en septiembre de 1967 entrevistó a Alejandro Kerensky, vencedor de la primera revolución rusa, en febrero de 1917, instaurador del primer gobierno comunista de la historia, que en noviembre de ese mismo año fue derrotado por los bolcheviques de Lenin, Trotski y Stalin.

Mejido narró que en septiembre de 1967, haraganeaba en la redacción de Excélsior, cuando tomó un ejemplar de la edición vespertina de Últimas Noticias y en interiores se topó con una nota, fechada en Nueva York, de no más de 10 líneas, en la que se informaba que un grupo de ciudadanos rusos habían invitado a Kerensky a dar una conferencia por el 50 aniversario de la revolución rusa.

Convencido de que era una nota falsa, pues creía muerto a Kerensky, decidió marcar a un amigo en Nueva York, para averiguar si la nota era verdadera o falsa. El amigo le contestó de inmediato y aseguró que era verdad.

Mejido le pidió verificar la información, el otro ofreció hacerlo y media hora más tarde le comunicó que el depuesto líder ruso vivía en Nueva York.

Nueva llamada, ahora a otro amigo, al que le pidió averiguar el teléfono particular de Kerensky. Obtenido el número, le marcó al anciano dirigente, de 87 años,  y le contestó, Mejido se presentó, le pidió una cita para una entrevista y éste lo citó para al día siguiente, en Nueva York, creyendo que se encontraba en esa ciudad. Y así se armó la entrevista.

Seis años después, Manuel Mejido se encontraba en Chile, cuando el 11 de septiembre de 1973, las fuerzas armadas a cargo del general Augusto Pinochet le dieron un golpe de estado al presidente socialista Salvador Allende.

Allende se atrincheró en el palacio de La Moneda, donde fue baleado y bombardeado y al final prefirió suicidarse, dándose un balazo con un fusil Ak-47.

Los militares cortaron las comunicaciones con el exterior y Mejido fue el único periodista mexicano que informó en los siguientes días del golpe de estado y entrevistó a la viuda de Allende -de la cual ya estaba separado con anterioridad, pero por conveniencia, aceptó estar al lado de su marido-, para lo cual un periódico chileno le facilitó los teletipos para enviar su información a Excélsior.

En 1967, Mario Menéndez Rodríguez, junto con el fotógrafo Lenin Salgado, entrevistaron en la selva de Colombia a Fabio Vázquez, líder del grupo guerrillero Frente de Liberación Nacional.

El guerrillero no solo les dio la entrevista, también les permitió acompañarlo en el asalto a un tren con bienes del gobierno.

El reportaje se publicó en la revista Sucesos para todos, del cineasta Gustavo Alatriste, que dos años antes publicó un reportaje sobre el asalto al cuartel militar en Madera, Chihuahua, que desató el auge de la guerrilla rural y urbana durante los siguientes años.

Tiempo después de la entrevista, Mario Menéndez y Lenin Salgado, fueron detenidos por las autoridades colombianas, que los acusaban de ser parte de la guerrilla. Para soltarlos intervino el presidente Gustavo Díaz Ordaz que solicitó la liberación de los periodistas mexicanos, a las autoridades colombianas.

Al poco tiempo de la liberación de los periodistas mexicanos, cayó Fabio Vázquez y surgió la versión de que Menéndez proporcionó información para su captura. Aparte, cuando se le detuvo traía consigo 20 mil  dólares y la policía colombiana estaba convencida que el dinero se lo regaló el líder guerrillero.

Lo cierto es que, en 1968, Menéndez dio a la luz pública la revista ¿Por qué?, que se convirtió en una especie de órgano oficial de los grupos guerrilleros, aunque no todos estaban de acuerdo con su línea amarillista.

Mario Menéndez se convirtió en guerrillero, fue detenido, encarcelado y luego enviado a La Habana, Cuba, donde la revolución castrista le dio trato privilegiado, porque con anterioridad había estado en la isla y había conocido a Fidel Castro. Su estancia fueron unas vacaciones de lujo, viviendo en hotel y con comidas de primera.

El 10 de junio de 1971, Lenin Salgado cubrió la matanza de estudiantes por parte de los llamados halcones. Él tomó las fotos icónicas de los gorilas policiales con palos de kendo persiguiendo y golpeando a los estudiantes de la UNAM y el IPN que protestaban en solidaridad con la UANL, a la que se le había recortado el presupuesto y se pretendía suprimir su autonomía.

Salgado cubrió la protesta por mera casualidad, pues acudió a la redacción de la revista ¿Por qué?, para entregar el texto y fotografías de una entrevista que en exclusiva le concedió el guerrillero Genaro Vázquez. Le recibieron el material y el director le comentó sobre la marcha que estaba en desarrollo y le pidió de favor ir a cubrirla.

Las fotos de los halcones fueron publicadas el 13 de junio en la revista Time y el periodista Jacobo Zabludovsky lo mencionó al aire.

Días después, Lenin Salgado fue detenido por agentes de la Dirección Federal de Seguridad, acusado de ser parte de la guerrilla.

Los agentes lo torturaron y el propio director de la DFS, Miguel Nazar Haro le dijo que cómo era posible que 25 mil soldados andaban tras Genaro Vázquez y él, un simple fotógrafo, había dado con él y además lo había entrevistado, lo que solo era posible si era de los mismos.

Lenin fue liberado varios días después. Su entrevista con Genaro Vázquez se publicó el 10 de julio en la revista ¿Por qué?, pero apareció firmada por un inexistente Augusto Velarde. Encima, el director, Roger Menéndez no le pagó la entrevista, junto con 60 fotografías y desanimado, a los 33 años de edad, Lenin decidió abandonar el periodismo.

Parte de esas 60 fotos exclusivas con Genaro Vázquez, en la sierra de Guerrero, se las ofreció a Julio Scherer, director de Excélsior, que se negó a pagarlas. Le dijo que si publicaba una entrevista de Genaro tendría que ser con material propio. Lenin pudo ver el lado mezquino de Scherer que le ofreció 100 pesos por 10 transparencias, “para ayudarlo”, lo que el fotógrafo rechazó. En cambio, la agencia AP le pagó 2 mil 500 pesos, por dos fotos que se publicaron en la revista Time-Life.

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