La deuda eterna
-4T la duplicó en ocho años
-Y sigue gastando más de lo que recauda
-Algún día no habrá para pagar programas sociales
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Raúl Hernández Moreno
10-agosto
En ocho años la deuda pública del gobierno de la 4T pasó de 10.5 a 19.5 billones de pesos, mientras que para este año sus ingresos serán de 10.2 billones. Es decir, el gobierno capta la mitad de su deuda, lo que la convierte en impagable.
Este año, de esos 10.2 billones de ingresos, 1.3 billones de pesos, se van a destinar a pagar los programas sociales, es decir, no generan desarrollo, es un gasto muerto.
Para que el gobierno de la 4T pueda algún día liquidar la deuda, necesitaría gastar mucho menos en su administración y destinar más recursos a generar desarrollo económico.
Este año, están destinados 1.26 billones en inversión pública, pero 143 mil están destinados a la ampliación de las redes ferroviarias de pasajeros, más de 340 mil a rescatar financieramente a Pemex y la CFE y 722 mil a obras de desarrollo regional.
Rescatar a Pemex es imposible, con tanta corrupción y vender la empresa sería lo más sano, para reducir la carga presupuestaria del gobierno y para que los mexicanos tengamos acceso a precios más bajos de gasolina. Sostener a Pemex es sostener a funcionarios bandidos.
El tren maya es un fracaso financiero cuyo costo original de 125 mil millones se disparó a más de 550 mil millones y opera con pérdidas; el interoceánico tuvo que suspender sus corridas de pasajeros tras su descarrilamiento con saldo de 14 muertos. Nuevos trenes de pasajeros serán un fracaso, que afecta la inversión pública en salud y educación.
Para que México pueda superar su déficit financiero, necesitaría una reforma fiscal que obligue a pagar más a los que más tienen, pero la 4T le tiene pavor a una rebelión de los dueños de dinero, porque sabe que, si les pega en el bolsillo, van a financiar a los opositores.
En vez de combatirlos con acciones reales, la 4T se limita a denostarlos y exponerlos como enemigos, pero en la realidad se reúne con ellos y pacta acuerdos benéficos para los barones del dinero.
La 4T utilizó durante varios años a Ricardo Salinas como uno de sus villanos favoritos e hizo creer a los chairos que, si lo obligaban a pagar sus impuestos atrasados, se pagaría la deuda pública y se tendría dinero para aventar para arriba y generar desarrollo, pero el empresario pagó y el dinero se fue en fritos y flautas.
El modelo económico de la 4T es un fracaso y tan es así, que los más furibundos de sus defensores se tragan su orgullo y siguen utilizando la bandera principal del neoliberalismo, el tratado de libre comercio, para seguir captando recursos. Ni de chiste lo cancelan.
En los próximos años no habrá dinero para pagar los programas sociales y el gobierno les dirá a sus beneficiarios: Debo, no niego; pago, no tengo.
De nada va a servir que sean un derecho constitucional, si no hay dinero.
Y con la deuda incrementándose cada año, habrá un momento en que los bancos no quieran pagar a un gobierno insolvente.
En 1861, Benito Juárez decretó la suspensión de la deuda pública durante varios meses, lo que aprovechó Francia para invadirnos, convencidos de que de aquí sacarían vagones de ferrocarril repletos de joyas y dinero, pero tarde se dieron cuenta que ni siquiera sacaban los gastos para mantener su ejército y se retiraron.
