La locutora del Congreso

Eduardo Pacheco
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La locutora del Congreso
Por Oscar Díaz Salazar

La propuesta para tutelar, vigilar, limitar, acotar y censurar a los periodistas, mediante la iniciativa que hoy conocemos como “Ley Comaye”, refleja fielmente la visión que tiene su promovente, -y seguramente su autora, aunque hoy lo niegue-, que es la diputada Cynthia Jaime.

La misma actitud en pro de la censura la observamos en la iniciativa de ley, así como en las “mañaneras” que la locutora Cynthia Jaime les organizó a los alcaldes de Altamira y Madero, Armando Martínez y Erasmo González, respectivamente.

Las conferencias de prensa “mañaneras” de Altamira y Madero, que de las protagonizadas por AMLO y por Claudia Scheinbaum, solo tomaron el nombre, no son comparecencias ante la prensa, no son un intercambio de información, no sirven más que para el lucimiento de los presidentes municipales.

En el modelo de “mañaneras” al estilo Comaye, no hay periodistas, solo subordinados de la administración municipal; no hay cuestionamientos, solo aplausos; no hay sorpresas, solo se tratan los temas que interesan al alcalde y de los que se tiene listo un soporte audiovisual; no hay retroalimentación; no hay diálogo, solo el monólogo de los presidentes.

Esa visión que tiene La Comaye del periodismo, es la que condiciona el pago a la prensa, a su asistencia al show de Armando Martínez, que cada lunes nos muestra los éxitos de su gobierno… y una que otra perla de humor involuntario, en los momentos en que lo desborda el entusiasmo y la sinceridad.

La prensa al servicio de los gobiernos es lo que propone La Comaye… en un esquema en el que si falla la zanahoria de los convenios y las pizcachas, siempre están los argumentos de sus amigos y patrocinadores, “los muchachos”, para convencer a los periodistas que tienen la costumbre de criticar, de ver las cosas negativas, de cuestionar a los gobernantes.

Es evidente que ni la licenciatura en comunicación ni su trabajo en las cabinas radiofónicas han hecho periodista a la diputada Cynthia Jaime. Para la locutora apodada La Comaye, debe ser fácil proponer leyes que limitan la libertad de expresión, porque seguro estoy que Belinda nunca le reclamó por decir que ha tenido muchos novios.

No quiero cerrar este escrito sin aclarar que respeto, valoro y disfruto el trabajo de (algun@s) locutor@s… pero creo que el periodismo es otra cosa, no digo que mejor o peor, ni que sea superior, digo que es diferente.

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