El PatinaderoJuan Antonio Montoya Báez
Los tres monos
Desde hace meses, el alcalde de Reynosa, CARLOS PEÑA ORTIZ, sostiene un llamado que en otros municipios suena a suicidio o complicidad: que los empresarios denuncien las extorsiones del crimen organizado.
PEÑA ORTIZ decidió romper el guion del silencio en una frontera donde este delito no solo se disparó, sino que se institucionalizó.
Su oferta no es solo retórica; propone acompañamiento directo y anonimato para los comerciantes asfixiados. Mientras en otras latitudes los ediles se cuidan de no ver, no oír y mucho menos hablar —aterrados de terminar como el alcalde de Tequila, Jalisco, DIEGO NAVARRO, hoy tras las rejas por cobrar cuotas para el CJNG—, el reynosense aprovecha la coyuntura federal para exigir un “Operativo Enjambre” en Tamaulipas.
Peña sabe que las fuerzas federales están absortas en los delitos de alto impacto, dejan el terreno libre para que la extorsión devore el fuero común. Por ello, insiste en que los egresados de las academias de formación judicial no se pierdan en la burocracia y lleguen a reforzar la seguridad en Reynosa.
Pero no es el único, hay otro que descubrió repentinamente su vocación “justiciera”. En Matamoros, BETO GRANADOS —el alcalde sin visa y con la imagen por los suelos— también promete terminar con el cobro de piso.
Su postura, más que valentía, huele a supervivencia política. GRANADOS no quiere pasar a la historia como el extorsionador en jefe, sino como el edil que acabó con las “leyendas negras” que él mismo, a través de sus inspectores fiscales, ayudó a alimentar.
Las denuncias contra su administración son una hemorragia: negocios cerrando no solo por la presión del crimen, sino por los chantajes de sus propios funcionarios. Hoy, BETO busca desesperadamente un baño de legitimidad que le permita soñar con la reelección, intenta recuperar esa “imagen fresca” que se pudrió entre escándalos y visas retiradas.
A esta narrativa se sumó el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, quien desde Reynosa empeñó su palabra para frenar la extorsión. Sin embargo, el mandatario fue claro: sin denuncia ciudadana no hay delito. “No tenemos una bola mágica”, sentenció, lanzando la bola al campo de los ediles y de una sociedad que, con justa razón, teme que su denuncia termine en el escritorio de un funcionario con doble nómina.
Reconocer el cáncer es el primer paso, pero cerrar los ojos ante la realidad de que el crimen controla actividades económicas enteras y hasta recomienda funcionarios, no servirá de nada. La posible llegada de fuerzas federales no debería incomodar a nadie honesto. Como bien dice el alcalde de Victoria, LALO GATTÁS: “Quien nada debe, nada teme”.
En cada municipio de Tamaulipas todos saben quiénes son los que deberían temblar ante un operativo de limpieza. El juego de los “tres monos” —no ver, no oír y no denunciar— se les está acabando.
Por cierto, el gobernador AMÉRICO y el alcalde CARLOS PEÑA, acompañaron al director general del Infonavit, OCTAVIO ROMERO OROPEZA en la Asamblea Informativa del Programa de Vivienda para el Bienestar, donde se reconoció el apoyo al desarrollo de vivienda por parte de los mandatarios estatal y municipal.
“La Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM nos pidió construir viviendas dignas para quienes menos ganan”, aseguró el Director General del Infonavit, quien reconoció que el Instituto ha sido apoyado por el Gobernador de Tamaulipas y por el Alcalde de Reynosa.
“En esta condición de empatía, de humanismo, podamos seguir creciendo y avanzando en la sociedad que nos merecemos, en una sociedad justa, con bienestar y oportunidades para todos”, destacó el mandatario de Tamaulipas, el estado con mayor construcción de vivienda popular.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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LIC. JUAN ANTONIO MONTOYA BAEZ
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