Mario Delgado y la franquicia Peña Ortiz en Reynosa

Eduardo Pacheco
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SIN CENSURA

Por: Carlos Carreño Ortiz

Mario Delgado y la franquicia Peña Ortiz en Reynosa

MARIO DELGADO CARRILLO nunca fue un dirigente de MORENA preocupado por la democracia interna o por el sentir de la militancia. Su verdadera vocación ha sido la del operador de intereses, y Reynosa es quizá el ejemplo más descarado.

Y es que no fue casualidad que, en su etapa al frente de Morena, se empeñara en imponer a CARLOS PEÑA ORTIZ como candidato a la alcaldía pese a reclamos, resistencias y advertencias.

La razón era muy simple: había un acuerdo con la familia PEÑA ORTIZ.

DELGADO garantizaba la candidatura y, a cambio, obtenía el control político sobre una de las plazas más estratégicas, donde se concentran poder económico, contratos millonarios y una vasta estructura electoral.

Reynosa se convirtió, bajo esta lógica, en una moneda de cambio y no en un proyecto de transformación.

Y para que nadie se confunda: MARIO DELGADO no es el dirigente austero que presume. Sus departamentos de lujo en Reforma 222, declarados a precios irrisorios, y sus viajes de placer a Portugal en plena prédica de “austeridad republicana” desnudan su doble cara.

Al pueblo le receta sacrificios, mientras él se da vida de millonario con los privilegios que tanto dice combatir.

Hoy queda claro que DELGADO no juega para Morena ni para sus bases. Juega para sí mismo y para los PEÑA ORTIZ, con quienes ha tejido una sociedad política que raya en la simulación más burda. Reynosa, bajo este esquema, no es vista como ciudad, sino como botín.

Por eso no sorprende que este viernes, de no ocurrir un cambio de última hora, MARIO DELGADO esté en Reynosa (para atender agenda relacionada con su encomienda como titular de la SEP), la ciudad de la que los PEÑA ORTIZ se han adueñado.

Por lo anterior, cabe la siguiente pregunta: ¿cuánto más aguantará Reynosa ser tratada como herencia de una familia y como negocio de un político que ya mostró de qué lado está?

Reynosa no es hacienda de los PEÑA ORTIZ, ni feudo de MARIO DELGADO. Es una ciudad de ciudadanos libres que no merece ser hipotecada en acuerdos oscuros ni sometida a cacicazgos disfrazados de transformación.

Es todo, por hoy.

Hasta la próxima.

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