No hay peor lucha que la que no se hace
-Ocho décadas sin gobernador neolaredense
-Los Deándar y la búsqueda del poder
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Raúl Hernández Moreno
5-junio
En 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho le pidió a Marte R. Gómez, secretario de Agricultura y a Emilio Portes Gil, expresidente de la república, ponerse de acuerdo en la sucesión gubernamental de Tamaulipas.
Ambos coincidieron en nombrar a Pedro González, presidente municipal de Nuevo Laredo, a quien le hablaron por teléfono para anunciarle su destape, este les contestó que agradecía la distinción, pero les dijo que se sentía agotado y rechazó la invitación.
Aquellos insistieron y en una segunda llamada, el alcalde neolaredense propuso que el candidato fuese su hijo, Hugo Pedro González y aquellos aceptaron.
Hugo Pedro había sido diputado local y federal y en ese momento era magistrado del Tribunal Superior de Justicia.
La mala suerte quiso que, de su mandato original de seis años, Hugo Pedro solo durara 14 meses, del 5 de febrero de 1945 al 9 de abril de 1947, porque el gobierno federal decretó la desaparición de poderes en Tamaulipas, luego de que se registró el asesinato del periodista editor del periódico El Mundo, de Tampico, Vicente Villasana, a manos del jefe de policía Julio Osuna.
Desde entonces han pasado 79 años y Nuevo Laredo no ha vuelto a tener otro gobernador. Ramón Garza Barrios y Carlos Canturosas buscaron la gubernatura, el primero en 2010 y el segundo en el 2016, pero no lo consiguieron.
Para colmo, Carlos terminó exiliado en Laredo, Texas donde permaneció cinco años, perseguido judicialmente por el siniestro gobernador Francisco García Cabeza de Vaca quien, cosa curiosa, tiene cuatro años exiliado en Texas.
Con la desaparición de poderes en 1947 aquí en Nuevo Laredo se designó como presidente de la Junta de Administración Municipal, el equivalente a alcalde, al editor de El Mañana, Heriberto Deándar Amador, quien sustituyó a Jesús M. García y permaneció en el cargo año y medio.
Casi medio siglo después, en 1995, su hija Ninfa Deándar Martínez- que asumió la dirección del periódico El Mañana, luego de la muerte de don Heriberto, en 1968- se postuló como candidata suplente a la presidencia municipal, en fórmula con Carlos Cantú Rosas, bajo las siglas del PARM y perdieron ante Mónica García Velázquez, entonces de 25 años de edad, registrada por el PRI.
En el 2001, Heriberto Cantú Deándar participó como candidato del PAN a la presidencia municipal y perdió ante el priista José Manuel Suárez López.
En el 2016, Ramón Cantú Deándar se lanzó como candidato independiente a la alcaldía, elección que ganó el panista Enrique Rivas Cuéllar.
Hay posibilidades de que en el 2027 otra integrante de la familia Deándar participe en la elección, como candidata a la presidencia municipal, por Morena, con el apoyo de Américo Villarreal, cuya imagen pública está tan deteriorada que igual y perjudica.
Se trata de Ninfa Cantú Deándar, actual secretaria estatal de Desarrollo Económico. Antes estuvo como presidenta del Instituto de la Mujer, en el trienio panista de Carlos Canturosas.
En el 2016, el PAN la invitó a ser candidata a síndica primero, les dijo que sí, pero, al cuarto para las doce, renunció. Meses después, esto dio pie al enfrentamiento entre el alcalde Enrique Rivas Cuéllar y el periódico El Mañana.
En el inicio del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, Ninfa se integró al equipo de la Oficina de la Presidencia, a cargo del empresario Alfonso Romo. En el 2022 se incorporó al gobierno de Américo Villarreal.
Para Ninfa, conseguir la candidatura sería la primera parte de la aventura; la segunda es la competencia y tiene que romper el estigma de perdedores que se ha dado en las tres anteriores elecciones en que han participado sus familiares.
Pero, además, en las tres anteriores elecciones El Mañana era el principal periódico de Nuevo Laredo, tenía miles de lectores, credibilidad y su opinión pesaba. Hoy tiene una circulación simbólica y por ser aliado de Morena se convirtió en un periódico partidista.
Aunque hay que anotar que en las tres elecciones anteriores los Deándar eran opositores, mientras que Ninfa sería candidata del oficialismo.
