Tiempo de opinar
Por Raúl Hernández Moreno

Los enfrentamientos PAN-Morena, gobierno federal-gobierno del estado, alcanzaron una nueva fase, al enfrentarse ahora el Sub-secretario de Salud nacional, Hugo López Gatell y la Secretaria de Salud en Tamaulipas, Gloria Molina.

Y es que López Gatell sostiene que en Tamaulipas no se lleva un conteo real de los casos positivos de Covid-19 y que solo hay 134 y no los 210 que contabiliza Molina. Esta última dice que el diferendo se da porque la plataforma digital diseñada por la federación no permite subir los casos positivos confirmados por un laboratorio privado, autorizado por el propio gobierno federal.

Convertido en una estrella de rock, en el principal activo de AMLO para el 2024, Hugo López Gatell disfruta el momento y parece más preocupado por cuidar su imagen que en atender la contingencia.

México se pudo preparar anticipadamente y no lo hizo, primero porque el Presidente minimizó el Covid-19, igual que lo hicieron Boris Johnson, Donald Trump y Jair Bolsonoro, pero también porque la Secretaría de Salud no hizo su trabajo para convencerlo de lo que se venía.

Desde fines de enero, cuando ya era inminente que el Covid-19 llegaría a México, el gobierno pudo anticiparse construyendo clínicas temporales para aislar y atender a los contagiados, comprando insumos médicos y etiquetando recursos económicos para hacer frente a la crisis.

En vez de eso, en febrero se vendió a China un lote fe cubrebocas y guantes y cuando el país necesito, se los compro al gigante asiático a un costo 30 veces más caro. Y apenas el 31 de marzo el IMSS liberó la compra de ventiladores.

México saldrá de la crisis, de eso no hay duda, pero por el esfuerzo y trabajo solidario de la sociedad. El gobierno federal no está a la altura de lo que necesita el país.

Mientras tanto, con todo y que el Presidente presumió que a México le fue requetebién en el reciente acuerdo de la OPEP para intentar frenar la caída de precios del petróleo, estos colapsaron.

Al iniciar el año el barril de petróleo mexicano costaba 56.67 dólares, el 1 de abril estaba en 10.61 y ayer llegó a -2.37. Es decir, los compradores piden esa cantidad por llevarse un barril. Es como cuando nos cobran por retirar de la casa escombro o por llevarse basura.

Encima, las calificadoras ubican a Pemex como empresa chatarra, lo que significa que si solicita un crédito le van a cobrar altos intereses porque existe el riesgo de que se declare en quiebra y no pague.
Este es el momento ideal para que AMLO cancele la construcción de la refinería Dos Bocas, y de paso el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, proyectos que nacieron muertos, y usar esos recursos para reactivar la economía. Pero AMLO no va dar marcha atrás en sus proyectos faraónicos porque como el dinero no es suyo, no le importa tirarlo. ¿Y le importa el país?, todo muestra que no.

Con el apoyo popular con el que ganó, pudo convertirse en un estadista, pero prefirió seguir actuando como candidato eterno para evadir sus responsabilidades. Se la ha pasado culpando a sus antecesores de que le dejaron un país colapsado y él terminó de empeorarlo. Nos llevó al despeñadero, diría el AMLO opositor.