Maremágnum
Por Mario Vargas Suárez

Hace muchas décadas se hablaba de ‘poderes’ en nuestro país, se entendía que eran el Legislativo, el Judicial y el Ejecutivo. En realidad, ese debía ser el orden de importancia jerárquica, pero en un juego de ideología nos metieron en la cabeza desde niños, en primera instancia el Poder Ejecutivo y fue la escuela el vínculo de alienación perfecta.

Los tiempos cambian y apareció el 4º Poder: la prensa. Surge con esta categoría porque los políticos de entonces se percataron de que la Vox Populi llegó a los medios de comunicación masiva con mucha credibilidad, por lo que la misma prensa se vuelve tan poderosa que ha sido capaz de quitar a gobernadores y hasta un presidente.

El ocultamiento y la falsa información, más el nacimiento de internet, empoderó a los ciudadanos con un simple celular, por lo que las autoridades seleccionaron a los periódicos y periodistas que tuvieran ciertas audiencias para firmar convenios de trabajo en la promoción de imagen y publicidad.

El cuarto poder, la prensa, dejó ese escaño y por algún tiempo quedó acéfalo, aunque dicho sea con verdad, los tres poderes de la nación han continuado y muy limitados a la opinión pública, que es quién por muchos medios oprime y sojuzga a los políticos.

En este tenor nacen los grupos de ciudadanos como adversarios, contras y represores urbanos en las calles de importantes ciudades como la capital de la república, particularmente frente a actos del gobierno.

Los anarquistas es un grupo que se percibe como jóvenes, siempre cubiertos del rostro -y no por la pandemia- que se han caracterizado por su forma agresiva de participar en diferentes contextos.

En la clasificación de grupos de manifestantes profesionales del país, surgieron varios identificados del ‘sexo débil’ que, exigiendo respeto, dignidad, justicia, mejores oportunidades, igualdad de sexos, etc., etc., han provocado desórdenes mayúsculos, pero como son ‘indefensas’ mujeres, las mismas autoridades uniformadas y no uniformadas, les han disculpado de sus fechorías.

Las feministas, como se han autonombrado, lo mismo bloquean una calle, avenida o carretera, que aparecen desnudas o semidesnudas en la vía pública gritando solas o en grupo alguna consigna a sabiendas que no les detendrán y cuando mucho les aplican una multa económica leve y las sueltan, para ‘seguir trabajando’.

En este sentido se ha especulado de que algunos grupos pertenecen a una nómina gubernamental o privada, sobre todo de políticos encumbrados que se distinguen como “apaga fuegos” pero que en realidad ellos son quienes dan las órdenes.

El martes pasado, a la víspera del Día Internacional de la Erradicación de la Violencia de Género, en los medios periodísticos corrió la versión de que 13 jóvenes mujeres fueron citadas por la Fiscalía General de la Ciudad de México como acusadas de robo, daño a la propiedad y lesiones.

Las acusaciones se dan por la participación que tuvieron en manifestaciones feministas, según expedientes de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX donde está registrado que la Policía de Investigación (PDI) conformó carpetas con los “trabajos de inteligencia, gabinete y campo”.

Las investigaciones registran daños a diferentes instalaciones, saqueos de tiendas departamentales y diversos comercios, en diversas manifestaciones en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

De las 13 citadas, según la Fiscalía, solo se presentaron nueve, identificando que algunas pertenecen a la organización Bloque Negro o han estado en el edificio de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), tomada desde el 4 de septiembre para alojar a víctimas de violencias machistas.

La abogada de las indiciadas, Gloria Méndez, acudió como representante legal y cuestionó el trabajo de la Policía pues dijo, “…inició las investigaciones a partir de un perfil de Facebook que estuvo publicando los datos personales de varias chicas y en realidad no hay pruebas contundentes.”

“Por lo que pudimos revisar, en realidad no hay ningún elemento que sostenga estas imputaciones. Nos queda claro que las compañeras son inocentes. Están criminalizando la lucha feminista y eso nos queda más que claro porque en el contenido de la carpeta refieren contenido de sus publicaciones personales en redes sociales como Facebook.” Declaró la licenciada en derecho.

La reflexión legal de Gloria Méndez pone en entredicho la chamba de la Fiscalía de la CDMX al rechazar las acusaciones y de catalogarlas como inocentes, pues encuentran la convocatoria de solidaridad y de movilizaciones y por ello no debe considerarse una persona violenta que merezca ser investigada.

Se sobrentiende por consecuencia que las feministas ni siquiera ingresaran a la cárcel, pues la misma policía, al no actuar en el momento de la comisión de los delitos, ahora pareciera no son suficientes las pruebas de cargo.

¿Impunidad… injusticia… complicidad… complot… corrupción…? Es la 4 – T