Agenda Política
Por: Juan Antonio Lerma
●Pluris intocables: cuando
el hueso sí se defiende
En política hay causas que parecen inquebrantables.
Esta semana quedó claro que una de ellas es el instinto de supervivencia de los diputados. Cuando se trata de defender el hueso, no hay ideologías, colores ni discursos que valgan.
La reforma electoral impulsada por la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO se estrelló contra la muralla legislativa de la Cámara de Diputados de México.
El proyecto obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, números insuficientes para alcanzar la mayoría calificada que exige una reforma constitucional.
El mensaje fue contundente: los plurinominales no se tocan.
Lo curioso o quizá lo cínico es la rapidez con la que los legisladores salieron a defender esta figura política.
En cuestión de horas aparecieron argumentos sobre representación democrática, pluralidad política y equilibrio institucional.
Todo muy noble, al menos en el discurso.
Pero la memoria política es corta solo cuando conviene.
Porque muchos de esos mismos diputados que hoy defienden con pasión el sistema plurinominal no mostraron la misma firmeza cuando se discutieron reformas que afectaron a otros organismos del Estado. En aquellas ocasiones, el debate fue más breve, las resistencias más débiles y los votos más disciplinados.
La defensa institucional, al parecer, depende mucho de si el cargo propio está en riesgo.
Los plurinominales representan algo más que una fórmula electoral: son el seguro político de partidos y liderazgos que encuentran en esas listas una vía directa al poder sin pasar por la incertidumbre de las urnas.
Son también la moneda de cambio para pagar lealtades, equilibrar corrientes internas y garantizar presencia en el Congreso.
Por eso la reforma nunca tuvo un camino sencillo.
El tropiezo legislativo también abre una pregunta inevitable para el gobierno de CLAUDIA SHEINBAUM: ¿hay plan B?
DEL ARCHIVERO…
En política mexicana, cuando una puerta se cierra en el Congreso, suelen abrirse otras rutas: reformas parciales, iniciativas secundarias o simplemente esperar a un nuevo momento político que permita retomar el tema.
También está la opción de trasladar el debate a la arena pública y convertirlo en bandera política rumbo a futuras elecciones.
Porque si algo ha demostrado la historia reciente es que las reformas no siempre mueren en la primera votación.
Por ahora, sin embargo, el resultado es claro: los diputados cerraron filas cuando se trató de su propia supervivencia política.
El sistema plurinominal sigue intacto, los curules seguros permanecen a salvo y el Congreso volvió a demostrar que, cuando el hueso está en juego, la unidad legislativa aparece… casi por arte de magia.
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