Columna Opinión Económica y Ecosistemas.
“PROBLEMÁTICA HÍDRICA ATENDIDA POR GOBIERNO Y UAT”
Dr. Jorge A. Lera Mejía.
El estado de Tamaulipas enfrenta actualmente una de las coyunturas más complejas en materia de planeación hídrica de las últimas décadas, derivada de la combinación de factores climáticos adversos, presión sobre los recursos disponibles y deficiencias estructurales en la gestión del agua. Esta problemática se manifiesta de manera diferenciada en las distintas regiones del estado, evidenciando la necesidad de una estrategia integral y territorialmente focalizada.
En la región norte, la escasez de precipitaciones ha sido particularmente severa. Durante más de la mitad de las últimas décadas, los niveles de lluvia han estado por debajo de los promedios históricos, lo que ha impactado de forma directa al sector agropecuario. La disminución de la disponibilidad de agua para riego ha reducido la productividad agrícola, afectando tanto a pequeños productores como a unidades de mayor escala, con consecuencias económicas y sociales relevantes para la región.
Por su parte, en el sur del estado, el sistema hídrico Guayalejo-Tamesí, una de las principales fuentes de abastecimiento, ha enfrentado amenazas significativas de agotamiento. La presión sobre este sistema no solo responde a factores climáticos, sino también a la creciente demanda de agua para usos agrícolas, industriales y urbanos. A ello se suma la problemática del uso irregular del recurso, particularmente a través de tomas no autorizadas que debilitan la capacidad de regulación y distribución equitativa del agua para riego.
En la zona centro, caracterizada por su vocación citrícola, las condiciones hídricas también han sido adversas. La variabilidad en la disponibilidad de agua ha afectado los ciclos productivos y la calidad de los cultivos, generando incertidumbre entre los productores y comprometiendo la sostenibilidad de esta actividad económica clave para la región.
En el ámbito urbano, la escasez de agua para uso doméstico se ha vuelto cada vez más evidente.
Diversas ciudades del estado han tenido que implementar esquemas de tandeo para garantizar el acceso equitativo al recurso durante los periodos de menor disponibilidad. Esta situación refleja no solo la limitada oferta hídrica, sino también la necesidad de mejorar la infraestructura de distribución y reducir pérdidas en las redes.
Las principales presas del estado se encuentran actualmente por debajo de sus niveles promedio históricos, lo que agrava el panorama general y limita la capacidad de respuesta ante periodos prolongados de sequía. Esta condición subraya la vulnerabilidad del sistema hídrico estatal frente al cambio climático y la variabilidad hidrológica.
Ante este escenario, el gobierno del estado, encabezado por Américo Villarreal Anaya, ha impulsado el diseño de un proyecto integral para la atención de la problemática hídrica. Esta iniciativa contempla acciones coordinadas entre distintos niveles de gobierno, así como la incorporación de estudios técnicos desarrollados por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el respaldo de organizaciones del sector agropecuario.
En particular, la UAT contribuye a enfrentar la problemática del agua en Tamaulipas mediante estudios hidrológicos, diagnósticos regionales y propuestas de planeación hídrica sustentable. Colabora con el gobierno estatal y organizaciones agropecuarias en el diseño de proyectos integrales para mejorar el manejo de cuencas, la eficiencia en riego y el uso urbano, incorporando criterios de cambio climático, gestión de riesgos y participación social para fortalecer la seguridad hídrica y la toma de decisiones públicas.
El enfoque del proyecto busca fortalecer la gestión sostenible del agua mediante la modernización de infraestructura, el control y regulación de extracciones, la promoción de tecnologías eficientes de riego y el desarrollo de mecanismos de gobernanza hídrica más robustos. Asimismo, se plantea la necesidad de fomentar una cultura del uso responsable del agua entre la población.
En conjunto, la situación hídrica de Tamaulipas exige una respuesta integral, basada en evidencia técnica y coordinación institucional, que permita garantizar la seguridad hídrica del estado en el corto, mediano y largo plazo.
