Réquiem por el Granero: El último tiro de un campo en extinción

Eduardo Pacheco
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DE PRIMERA ………..LA DAMA DE LA NOTICIA
POR ARABELA GARCIA ……
Réquiem por el Granero: El último tiro de un campo en extinción
Bienvenidos al funeral del campo mexicano. Pasen, tomen asiento, que el espectáculo es gratuito, aunque el hambre nos vaya a salir carísima. Mientras en los discursos oficiales nos venden una “soberanía alimentaria” que solo existe en coloridas diapositivas de PowerPoint, la realidad en las parcelas de Tamaulipas y Sinaloa huele a tierra seca, a rastrojo abandonado y a promesas podridas.
El Pacífico y el Norte: Hermanos de Tragedia
Es fascinante, en el sentido más macabro de la palabra, ver cómo el destino ha unido al gigante del maíz (Sinaloa) con el titán del sorgo (Tamaulipas). Tradicionalmente eran polos opuestos del éxito, pero hoy son espejos de la misma miseria.
Desde la carretera Culiacán–Los Mochis hasta las brechas de Matamoros, el paisaje ya no es verde; es un mosaico de parches color café. Es el color del abandono. En Navolato, los productores ya no siembran porque perder dinero se ha vuelto el nuevo estándar de calidad. ¿La razón? Una matemática suicida: producir una tonelada de maíz cuesta 3,666 pesos, pero el mercado —ese ente despiadado— la paga en 3,240. Felicidades, agricultor: por cada hectárea acabas de comprarte una deuda de 6,400 pesos. ### La Extinción Programada Lo que vivimos no es una crisis accidental; es una eutanasia aplicada desde el escritorio. Primero, nos quitaron la Financiera Nacional de Desarrollo bajo el gastado argumento de la corrupción —ese comodín que sirve para destruir todo lo que funciona— y prometieron apoyos directos que hoy, tres años después, siguen “en trámite”.
A este “borrón y cuenta nueva” administrativo, sumémosle los jinetes del apocalipsis actual:
  1. La Sequía: Presas que no llegan al 60% y distritos de riego como el 025 y 026 que hoy son, literalmente, desiertos de polvo, además de la falta de lluvia.
  2. El “Impuesto” de la Sombra: Ese que no se paga al SAT, sino a los “señores de la cuota”. Porque en este México, hasta para sacar un camión de grano hay que pedir permiso y pagar peaje al crimen organizado.
  3. La Ceguera Federal: Se apoya al minifundio de una hectárea (que es noble, pero no da de comer al país) mientras se asfixia al productor comercial, ese que llena los tráilers y abastece las tortillerías.
¿Qué vamos a comer?
Prepárense, porque el “último tiro” —como dicen en Angostura— ya se disparó. Si el ciclo Otoño-Invierno 2025-2026 cierra este 8 de marzo con los números rojos que proyectamos, el próximo año no habrá siembra.
¿Cuál es el plan? ¿Importar todo de Estados Unidos al precio que ellos quieran? ¿Comer de campos extranjeros mientras los nuestros se llenan de maleza y deudas? La soberanía alimentaria ha muerto, víctima de una “tormenta perfecta” de sequía, inseguridad y una indiferencia gubernamental que raya en lo criminal.
Hoy, el productor no solo entrega su cosecha; entrega su maquinaria, sus vehículos y las escrituras de su tierra para pagar el fertilizante que ya usó. El campo mexicano no se está transformando; se está extinguiendo. Y cuando el último agricultor apague el tractor, espero que los discursos oficiales sepan a tortilla, porque será lo único que nos quede para masticar.
Sugerencias y comentarios arabelagarcia01@hotmail.com
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