Tiempo de opinar
Por Raúl Hernández Moreno

La economía mexicana cayó 1.6 por ciento durante el primer trimestre del presente año y como respuesta el Presidente López Obrador dice que nos fue muy bien, porque algunos analistas habían pronosticado una caída peor. Se le olvido mencionar que él prometió un crecimiento del 4 por ciento anual y la Secretaría de Hacienda había pronosticado crecer dos puntos.

En el 2018, López Obrador había dicho que para el 2019 la economía crecería 4 por ciento, Hacienda dijo que 2 y cuando en el segundo semestre el crecimiento era de cero, apostó que terminaría en dos por ciento. Al final perdió, no pago, y la economía cayó 0.1 por ciento, los perores números en una década. Y eso que antes había gobiernos conservadores. ¿O será que ser liberal es sinónimo de mocho, incompetente, dilapidador, mitómano, apátrida?

Cuando todavía no se oficializaban las cifras del primer trimestre del presente año presumió que la crisis nos había caído como anillo al dedo, porque la 4T cumpliría sus propósitos de desarrollo. Es el único mandatario en el mundo que festina la pandemia.

El señor no entiende de economía. Es un ignorante que encima no se deja ayudar. Hoy nos presume que no va a contratar más deuda, pero el año pasado se gasto más de 150 mil millones de pesos que el país venía ahorrando desde los tiempos de Vicente Fox para usarlo en las contingencias, pero al año pasado no hubo. Malgasto el dinero que hoy hace tanta falta y hace falta por la mala planeación del presupuesto, en el que se destinan cantidades millonarias en la compra de votos y en proyectos faraónicos que no van a servir, como cuando Manuel Cavazos Lerma dilapidó el dinero en un imaginario canal intracostero que nunca fue viable.

Un crecimiento de -1.6 en el primer trimestre es bastante preocupante, máxime que la economía se paralizó y agravó a partir de abril, y mayo será peor, cuando las empresas no solo no tengan liquidez sino que encima tengan necesidad de créditos para seguir operando. Al final del año, pudieran hacerse realidad los pronósticos más negativos de una caída de ente 10.5 a 12 por ciento. Eso sería brutal y para el 2021 o se recortan los programas sociales y las obras faraónicas, se recurre a créditos, se suben escandalosamente los impuestos o de plano desaparecen el ejército, la guardia nacional y todas las policías y que ese dinero ahorrado sirva para los apoyos. El propio López Obrador dijo en una ocasión que estaba a favor de que el ejército desapareciera.

Preocupa ver que el país está al borde del precipicio y el Presidente en vez de jalarlo a zona segura, le da un empujón, para que termine de caer. No quiere a México.

Al rescate del país tendrán que entrarle los Estados opositores y aún los de Morena con toques de liberalismo, como la Ciudad de México y, por supuesto, será fundamental la participación de la sociedad que aspira a vivir en un mejor entorno social y económico.

No solo es malo que el gobierno no haga nada para resolver la crisis, lo peor es que le pone obstáculos a la sociedad y a los gobiernos opositores. Si no ayuda, que no estorbe.