Sin excusas frente al pasado: requerimos honestidad                                                         

Eduardo Pacheco
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Palabras libres

Sin excusas frente al pasado: requerimos honestidad

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

La esperanza en el renacer de México sigue viva, pero este cambio solo será posible si se cimienta en el crecimiento humano, la honestidad y el respeto mutuo. Como aprendí en las lecturas sobre Aristóteles y compartí más tarde como profesor en educación media superior y superior: la ética no se estudia para definir la virtud, sino para ser virtuosos.

Nunca perdamos de vista que son la integridad y la responsabilidad, sembradas en el hogar y la escuela, las que verdaderamente sostienen el alma de una nación. Y sin estas no será posible una sociedad fuerte y humana.

Recordemos que sin espíritu ético prevaleciente en el servicio público, ningún gobierno alcanzará buenos resultados. Las normas y los códigos de ética se vuelven letra muerta si quienes operan las instituciones carecen de decencia; sin ella, la opacidad domina, los recursos se malversan y la culpa del retroceso se le atribuye siempre al pasado.

Para dejar de hacernos daño, el camino no es la ley, sino la introspección, tatuarnos la integridad, compasión, fiel deseo de servir con honestidad.

Necesitamos sanar desde el interior, recuperar nuestra humanidad y embellecer el alma colectiva mediante la empatía, la decencia y el respeto: apartarnos del hambre de riqueza ilícita para volver a sentir el dolor del otro y, finalmente, contribuir a sanar a una sociedad profundamente herida

 

 

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