Tiempo de opinar
Por Raúl Hernández Moreno

Muy belicosos se han visto los funcionarios y legisladores de Morena en Tamaulipas con el tema del Covid-19.

¿Será el afán protagónico, las ganas de sacar tajada con miras a las elecciones del 2021 y 2022 o simplemente porque en su ADN traen el virus del pleito?

Primero el delegado de los programas federales en Tamaulipas, Ramón Gómez Leal, protestó porque la Coepris no lo dejó usar una escuela en San Fernando, a la que se había citado a decenas de ancianitos para entregarles apoyos del programa 68 y más.

Luego, la bancada de Morena en el Congreso voto en contra de la autorización de un crédito por 4,600 millones de pesos al Poder Ejecutivo y de los cuales un porcentaje se usará para hacerle frente a los gastos extraordinarios que provoca la crisis sanitaria.

Ahora, el senador Américo Villarreal es el centro de un huracán, al asegurar que el gobierno federal le entregó a Tamaulipas más de 700 millones de pesos para enfrentar la crisis sanitaria.

El senador Ismael García Cabeza de Vaca y el Presidente del Congreso, Gerardo Peña, salieron a desmentirlo y a retarlo a que muestre dónde están los 734 millones de pesos, que tanta falta hacen para enfrentar la crisis.

El buenazo de Américo ha quedado como un mentiroso y un oportunista que pretendió sacar raja política de la crisis, con miras a la elección del 2022, cuando se renueva la gubernatura.

Ahora que sería saludable que gestione ante el gobierno federal el envío de recursos. Toda ayuda se agradece, aunque se reciba mucho después de lo previsto. Y que no sean 734 millones, ¡que sean 7 mil!, porque se van a necesitar para reactivar la economía.

En el Congreso, Morena inició fraccionado con dos grupos, uno de siete diputados y el otro de tres y siguen igual. Ni juntos están en condiciones de imponerse y menos divididos.

¿Qué sigue ahora? ¿Qué nueva estrategia planean los morenistas para atraer los reflectores?

Las cosas andan tan mal y el gobierno federal esta tan lento en el combate al Covid-19 que los gobernadores de Baja California y Puebla, Jaime Bonilla y Miguel Barbosa, ya protestaron por la poca ayuda que les están entregando. Y los dos son de Morena.

La periodistas y senadora Lilly Téllez decidió renunciar a Morena y lo primero que hicieron varios personajes del morenismo fue descalificarla y decir que no la necesitan. ¿Por qué no dijeron nada, antes? ¿Es que se dan cuenta de los errores y vicios hasta que las cosas suceden? ¿No que son visionarios?

El linchamiento de Téllez es similar, aunque en menor proporción, al que se dio cuando Carlos Urzúa y Germán Martínez renunciaron a la Secretaría de Hacienda y al Seguro Social. Los llamaron traidores y los calificaron de incompetentes, pero sus sustitutos no han logrado sacar adelante ni a a Hacienda ni al IMSS, siguen tan mal como diciembre de 2018.

Morena debe dejar de hacer politiquería y ponerse a trabajar en serio.